sábado, 15 de noviembre de 2008

Divulgación y uso de los resultados de las evaluaciones de calidad educativa

Una vez realizadas las evaluaciones, es necesario tener en cuenta los siguien­tes criterios básicos en la difusión y uso de sus resultados:


  • La responsabilidad por los resultados debe ser compartida por diversos acto­res: las autoridades nacionales y regio­nales, los cuerpos docentes, los estu­diantes y sus familias. Debería evitarse todo uso de los resultados con el fin deliberado o implícito de culpabilizar o responsabilizar de manera exclusiva a ciertos actores.

  • La responsabilidad por los resultados requiere de una adecuada combinación entre las exigencias y los apoyos a las escuelas y a los docentes. Por un lado, es necesario que escuelas y docentes asuman su responsabilidad respecto al objetivo de que todos los estudiantes aprendan lo que se espera de ellos. Simultáneamente, es deber de las autoridades establecer las políticas de apoyo necesarias para que escuelas y docentes puedan desarrollar su labor ­de manera apropiada. Un esquema de exigencias altas sobre escuelas y docentes sin los correspondientes apoyos solo puede generar malestar y desánimo. Un esquema de apoyos sin contrapartes y exigencias puede generar autocomplacencia.

  • Es inapropiado utilizar los resultados de las pruebas estandarizadas como indicador principal de la calidad del trabajo del docente o de la escuela. Esto es importante, en particular si no se ha controlado el efecto de otros factores internos y externos al sistema educativo y si no se tiene en cuenta que el aprendizaje depende también de la motivación y esfuerzo personal del estudiante. Además, dado que los re­sultados de pruebas estandarizadas no son el único indicador de la calidad de la educación, es preciso considerarlos en conjunto con otros aspectos rele­vantes como la pertinencia y relevancia de lo que se enseña, la retención, la formación de valores y hábitos o la formación ciudadana. Debe evitarse identificar el término “calidad” con resultados de pruebas estandarizadas son el único indicador de la calidad de la educación, es preciso considerarlos en conjunto con otros aspectos rele­vantes como la pertinencia y relevan­.

  • Para facilitar la comprensión y uso de los resultados, no basta con ofrecer resultados numéricos. Es fundamental ilustrar a los distintos actores acerca del tipo de tareas que los estudiantes debieron resolver en las pruebas. Este criterio debe combinarse adecuada­mente con la necesidad de mantener el carácter confidencial de un conjunto de preguntas, que puedan emplearse en futuras evaluaciones para establecer mediciones comparables en el tiempo. Si bien no se pretende que los docentes utilicen pruebas estandarizadas para evaluar a sus estudiantes, el conoci­miento y la comprensión de las mismas pueden contribuir a mejorar sus modos de evaluar y a desarrollar una cultura de la evaluación.

  • Al reportar las diferencias de resul­tados en función de la composición sociocultural del alumnado, se debe cuidar de no crear un sistema de ex­pectativas de logro diferenciado por grupos sociales. En todo caso, las diferencias deberían producirse en las políticas para crear condiciones apro­piadas para enseñar a los grupos más desfavorecidos. Se debería descartar cualquier tipo de uso de los resultados que, directa o indirectamente, propicie la selección de estudiantes por parte de las escuelas a los efectos de mejo­rar sus resultados.

Extractado de “Las evaluaciones educativas que América Latina nece­sita”, Documento N° 40 de PREAL - Grupo de Trabajo sobre Estándares y Evaluación, marzo 2008. Disponible en www.preal.org/Publicaciones
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