miércoles, 10 de diciembre de 2008

EVALUACIÓN EN CUBA

El Instituto Central de Ciencias Pedagógicas (ICCP), dependiente del Ministerio de Educación de Cuba, es el encargado de evaluar la calidad educativa en ese país a través del denominado Sistema Cubano de Evaluación de la Calidad de la Educación (SECE).

Una de las principales características del sistema de evaluación en Cuba es su fuerte imbricación con los diversos estamentos y actores del sistema, que participan en múltiples instancias, tanto en el diseño de la evaluación como el análisis y usos de los resultados, según se podrá apreciar. Al mismo tiempo, el sistema se caracteriza por no entregar información al público, más allá de lo que el Ministerio decida como justificación de políticas o informe de gestión.

La principal fuente de información para este texto es un trabajo recientemente publicado por el Grupo de Investigación de la Universidad San Buenaventura de Cali, que estudió en profundidad los sistemas de evaluación en seis países de la región.

Para el SECE, la evaluación de la calidad de la educación es un proceso sistemático de obtención de datos válidos y fiables acerca del contexto, los insumos, los procesos y los productos de la educación, constatando así la naturaleza de la práctica educativa, para compararla con los ideales plasmados en los fines y objetivos de la misma. La información obtenida se utiliza para comparar la práctica educativa con el ideal de funcionamiento del Sistema, para emitir juicios acerca de su estado y para formular recomendaciones de cómo llevar a cabo los procesos de transformación requeridos.

Para el diseño de la evaluación, el SECE selecciona un conjunto de variables que tiene en cuenta el carácter universal de la educación, la necesaria unidad entre enseñanza y educación y los ámbitos en que se desarrolla la misma: la institución escolar, la familia y la comunidad-sociedad. El siguiente esquema organiza los diferentes tipos de variables que son consideradas en los procesos de evaluación de la calidad de la educación en Cuba.
En función de lo anterior, la evaluación de la calidad de la educación involucra los siguientes ámbitos:
el desempeño cognitivo y formativo de los estudiantes (en este punto entran las pruebas externas, junto con procesos de autoevaluación y de estudios de profundización de equipos provinciales);
  • el desempeño profesional de los docentes y de los directivos;
  • el funcionamiento general de los centros escolares;
  • el desempeño educativo de la familia y la comunidad;
  • indicadores de eficiencia interna y externa del Sistema Nacional de Educación.

La evaluación de la calidad educativa en Cuba involucra a un amplio y articulado conjunto de acciones y actores. Algunas acciones son ejecutadas por las propias escuelas, otras a través del intercambio de equipos de evaluadores entre escuelas, al tiempo que otras son realizadas a través de los operativos nacionales de evaluación (evaluación externa estandarizada). El sistema incluye además, estudios de profundización desarrollados por Equipos Provinciales de Evaluación de la Calidad, inspecciones escolares integrales, visitas especializadas, comprobaciones provinciales de conocimientos y observaciones sistemáticas de clase, llevadas a cabo por funcionarios de los diferentes niveles de dirección del Sistema Educativo. Buena parte de estas acciones están dirigidas a evaluar y calificar el desempeño de los docentes.

EVALUACIONES ESTANDARIZADAS EXTERNAS DE LA CALIDAD EDUCATIVA
Desde el año 1996 se realizan evaluaciones externas de carácter muestral, que involucran a todas las provincias del país. El proceso de implementación de cada ciclo de evaluación se inicia con procesos de sensibilización a nivel de escuelas, alumnos, familias y la comunidad. Se realizan talleres y seminarios con docentes para debatir en torno a los indicadores de calidad, los procesos educativos y los instrumentos que serán aplicados. A nivel de las familias se busca promover compromiso y participación en la gestión educativa, y se les brinda información sobre los propósitos de las pruebas nacionales. A los alumnos se los motiva a demostrar sus aprendizajes y se los familiariza con el tipo de instrumentos que deberán responder.

Una Comisión Nacional, conformada por investigadores del ICCP y funcionarios de las Direcciones Nacionales, seleccionan a los expertos encargados de la construcción, revisión y corrección de las pruebas, que están alineadas con el currículo nacional. Se construyen actividades de respuesta abierta breve, de desarrollo, de selección múltiple, de enlace y de ordenamiento. Una vez elaboradas, las actividades son sometidas a procesos de pilotaje, con el objetivo de probar su nivel de dificultad, los procesos de resolución que emplean los alumnos y las posibles causas de los errores. Las preguntas de respuesta abierta son corregidas por Tribunales de Calificación de cada área, compuestos por expertos previamente capacitados para realizar la tarea.

Además de las pruebas de desempeño, en algunos ciclos de evaluación se aplican instrumentos para identificar los factores asociados a los resultados académicos: cuestionarios dirigidos a los estudiantes y a los docentes. Asimismo, se revisan cuadernos de los estudiantes y se realizan observaciones de clase.
En la tabla incluida en la página siguiente, se enumeran los operativos de evaluación realizados desde 1996. Según se puede apreciar, la actividad de evaluación estandarizada ha sido frecuente y sostenida, ampliándose progresivamente los grados y niveles evaluados.

“Actualmente las pruebas son aplicadas en el nivel segundo, cuarto y sexto de Básica Primaria; año noveno de Secundaria Básica (SB); año once conocido como Preuniversitario (PRE). Y así mismo, se aplican las pruebas en el primer año de Educación Técnica y Profesional (ETP). En la Educación de Adultos (EDA) y para quienes se están formando en el Instituto Superior Pedagógico (ISP). A estos últimos, se les aplica pruebas en el primer año de educación especial, humanidades, ciencias naturales y exactas, educación primaria, así también, a quienes se están formando como Profesores Generales Integrales (PGI)”.

Para difundir los resultados, se elaboran 4 tipos de informes:

  • Resultados Generales por asignaturas, niveles educativos y provincias.
  • Resultados de Factores Asociados con datos aportados por las encuestas, la observación de clases y el estudio de cuadernos de los alumnos.
  • Informe Técnico de Errores de Aprendizaje.
  • Informe a cada escuela con sus resultados y recomendaciones específicas (a partir del año 2006).

Además se realizan estudios cualitativos de profundización llevados a cabo por equipos de investigadores, se realizan propuestas educativas y didácticas en función de los resultados obtenidos y se toman decisiones en materia de política educativa. Los resultados son utilizados básicamente al interior del sistema educativo y la difusión pública es muy limitada. Por lo pronto, no se encuentra disponible en Internet.

Una de las características destacables del sistema de evaluación cubano es su imbricación en un conjunto más amplio de acciones de evaluación, así como el involucramiento de múltiples actores (a diferencia de lo que ocurre en la mayor parte de los países de la región, en que los sistemas de evaluación operan de manera muy poco articulada con el resto de las unidades del Ministerio y los actores educativos).

El esquema incluido en esta página, tomado también del trabajo publicado por el GIECE de Cali, ilustra los mecanismos de coordinación y el involucramiento de las autoridades provinciales (DPE) y de los formadores de docentes (Institutos Superiores Pedagógicos, ISP) en el procesamiento, análisis y uso de la información.

Otra característica distintiva del modelo cubano es la fuerte relación entre evaluación, investigación aplicada y toma de decisiones de política educativa.


Esta interrelación se ve reforzada por el papel protagónico en la evaluación del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas que, además de evaluar, tiene un fuerte papel en la investigación y un fuerte vínculo con los ISP. Finalmente, otro ejemplo de la articulación de la evaluación externa con las prácticas de supervisión y evaluación del desempeño docente, es el denominado Índice de Certeza del Diagnóstico del Maestro (ICEDIM). Para construirlo, se solicita a cada maestro que analice las pruebas externas que serán aplicadas a sus estudiantes, y que pronostique cuál será la calificación que obtendrá cada estudiante. Se considera que un buen maestro debería ser capaz de anticipar adecuadamente el desempeño de sus estudiantes. Si no lo puede hacer es porque, o bien no conoce suficientemente a sus estudiantes, o bien no comprende cabalmente lo que la prueba evalúa.
Una vez aplicada la prueba, se contrasta el resultado efectivamente logrado por cada estudiante con el pronóstico realizado por el maestro. A partir de esta constatación, se calcula el índice de manera muy simple: el total de coincidencias dividido por la cantidad total de estudiantes, es decir, un porcentaje de aciertos del maestro. Este resultado forma parte, junto con otras múltiples fuentes de evidencia empírica, de la evaluación del desempeño docente.

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