domingo, 4 de julio de 2010

PARTICIPACION EN PRUEBAS INTERNACIONALES

SISTEMAS DE DETERMINACION Y EVALUACION DE METAS DE LOGROS DE APRENDIZAJE ESCOLAR COMO INSTRUMENTOS PARA MEJORAR LA CALIDAD, LA EQUIDAD Y LA RESPONSABILIZACION EN LOS PROCESOS EDUCATIVOS EN AMERICA LATINA

LA SITUACION ACTUAL


PARTICIPACION EN PRUEBAS INTERNACIONALES


La participación latinoamericana en experiencias internacionales de medición de logros de aprendizaje es muy limitada. En 1997, con el respaldo y coordinación de la Oficina Regional de la UNESCO se realizó una evaluación en América Latina del aprendizaje en matemática y lenguaje en niños de tercero y cuarto grados. Participaron 13 países, aunque uno de ellos impidió la publicación de sus resultados y otro no procedió oportunamente a la entrega de las bases de datos, aparentemente, por problemas generados en cambios administrativos.


A la fecha pocos países de la región han participado en otras pruebas internacionales de medición del rendimiento. Cuando han participado, los resultados han sido generalmente muy insatisfactorios, aun si se restringen las comparaciones a países de similares niveles de desarrollo e ingresos nacionales. En más de un caso, los países se han abstenido a último momento de aplicar las pruebas o de autorizar la publicación de sus resultados. Colombia aprovechó positivamente sus pobres resultados en TIMSS (sólo 4% de sus alumnos participantes logró "clasificarse" dentro del 50% superior en el grado en el cual se inscribió Colombia para las pruebas) para poner en marcha un debate nacional al respecto y plantear una reforma curricular, mejoras en sus textos y en la capacitación docente, y ha decidido participar en PIRLS en el año 2001. Salvo ese caso nacional, se desconoce mayormente el impacto interno que ha tenido la participación de nuestros países en estas pruebas internacionales o los planes de difusión y utilización que tienen los países que recientemente se han incorporado a varios de estos sistemas de evaluación, como Chile, Argentina, Brasil y México.



Lo cierto es que, hasta la fecha, las experiencias de medición no permiten comparar los logros específicos de los países con estándares regionales o internacionales.


Recientemente han surgido muchas recomendaciones provenientes de organismos internacionales y regionales en el sentido de que es conveniente que los países latinoamericanos participen en esas pruebas internacionales de logro académico. Esas recomendaciones suelen sustentarse en el argumento de que los datos comparativos son muy útiles para informar a los países de su posición relativa y su competitividad vis-à-vis sus competidores en el mercado global de bienes y servicios. Están también basadas en el argumento de que las pruebas internacionales garantizan más alta calidad técnica y eficiencia que los sistemas nacionales y que pueden contribuir significativamente al desarrollo de capacidades locales en el campo de la evaluación.


Sin embargo, se sabe relativamente poco sobre los beneficios y riesgos potenciales de utilizar estas pruebas internacionales para medir y evaluar la calidad educativa de un país. No se cuenta con suficiente evidencia empírica sobre el impacto real que esas pruebas han tenido en los países que han participado anteriormente en ellas, particularmente en los países en desarrollo. ¿Qué usos específicos se han dado a sus resultados para mejorar la calidad de las escuelas? ¿En qué medida los participantes han logrado colocar sus inquietudes y sus preguntas fundamentales en la agenda de las evaluaciones? ¿En qué medida las competencias o contenidos que las pruebas miden reflejan objetivos fundamentales de los diversos participantes, y no sólo las de los técnicos que lideran su elaboración? ¿Han servido realmente para el desarrollo de capacidades nacionales que han continuado al servicio del desarrollo de mejores políticas domésticas? Incluso asumiendo que la tendencia hacia una mayor participación se hará "irresistible", ¿cómo pueden los países de la región prepararse técnica y políticamente para una experiencia más beneficiosa?


Son todas estas preguntas que bien valdría la pena intentar responder, aunque fuera tentativamente, antes de tomar decisiones al respecto, particularmente si la incursión en los sistemas internacionales de evaluación de aprendizajes puede acarrear la asignación prioritaria de recursos escasos a ellos, en detrimento de los esfuerzos locales, potencialmente más fácilmente vinculables a necesidades de información más inmediatas.


 


Autora


Patricia Arregui


La autora es investigadora del Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE, Lima, Perú) y coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Estándares y Evaluación del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina (GTEE-PREAL). Agradece los comentarios a un primer borrador del mismo ofrecidos por Guillermo Ferrer. Las ideas y opiniones contenidas en el documento son responsabilidad propia y no implican una posición institucional al respecto de GRADE ni del PREAL.


Fuente


Análisis de prospectivas de la educación en la región de América Latina y el Caribe


Puede descargarse completa en


http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001349/134963s.pdf


 

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