miércoles, 20 de octubre de 2010

¿Qué es la evaluación de desempeño?

¿Qué es la evaluación del desempeño o evaluación auténtica?


(Diferenciar procesos estableciendo criterios claros) Para toda persona que se va a convertir en docente es muy importante establecer que la evaluación, la medición y aún la recogida de información, son procesos que se relacionan total o parcialmente, pero no significan lo mismo. Existe todo un movimiento denominado "Evaluación del Desempeño" que es un proceso destinado a obtener información útil para retroalimentar al estudiante sobre su proceso de aprendizaje, con la idea de buscar los mecanismos y formas que le permitan llegar eficientemente a las metas propuestas.



 



Que es la evaluación de desempeño 5 de 11

 



Una buena lección es mejor que mil palabras de teoría. Es algo indiscutible. En el campo de la evaluación la mayoría de docentes jóvenes aprenden más con el ejemplo de sus maestras o maestros que con la teoría y las nuevas ideas que se les proporciona. Analice usted que la persona suele dar clases siguiendo el modelo de un profesor ejemplar o profesora admirada y algo similar sucede con la evaluación. Por esa especie de tradición es que el proceso de recogida de información se identifica frecuentemente con medición y ésta suele tomarse como sinónimo de evaluación. Sin embargo, las cosas van cambiando, la teoría y la práctica van marcando nuevos derroteros que elevan la calidad de los procesos educativos. Es necesario que estos nuevos conjuntos de ideas y de prácticas sean ejercitadas, es decir, llevadas a la práctica para que sus efectos positivos sean verificados en los logros de las y los estudiantes, quienes son sujetos del proceso. Asimismo, como ya se indicó anteriormente, se ha acostumbrado que en la escuela, los resultados de la medición se traducen en calificaciones (o notas) que se obtienen de instrumentos que elabora -muchas veces de prisa y sin mayor cuidado-, la persona docente y los cuales le permiten cuantificar la información de lo que sabe la niña o el niño y por otra parte, creer que esta medida le da valor al conocimiento. Es urgente desmitificar estas creencias y abrir la puerta a algo nuevo: evaluar lo que el o la estudiante es capaz de hacer.



5.1 Medición y evaluación



Analice usted el siguiente cuadro y obtenga sus propias conclusiones: ¿Qué es medir?



• Comparar una realidad con un patrón constante, con la finalidad de obtener el número de veces que dicho patrón se repite en la realidad medida. Para medir dicha realidad es necesario que cumpla con ser una realidad homogénea, constante en la dimensión medida y que se pueda traducir en indicadores operativos o demostrables.



• ¿Qué es evaluar? Es desarrollar un conjunto de procedimientos que proporcionan información relevante para ser valorada y tomar decisiones respecto del proceso enseñanza-aprendizaje. Para valorar la información es necesario saber en qué medida se consiguen los objetivos esperados y determinar qué acciones son necesarias para su mejora.



La medición, como idea relacionada con la evaluación, obedece a un modelo conductista dentro del cual se concibe el aprendizaje como la modificación de la conducta. Dentro de este modelo se da preeminencia a las respuestas objetivas -y por lo tanto medibles-, que da el estudiante y no se toman en cuenta los aspectos de calidad o los procesos que explican el logro o no de las metas. Dentro de esta concepción se da mucha importancia a los instrumentos que ayudan a determinar las modificaciones de conducta de los estudiantes. Sin embargo, dentro de las nuevas concepciones educativas, no se puede seguir insistiendo en esto mismo, especialmente porque:



Se concibe el aprendizaje como una transmisión parcelada de conocimientos y el aprender se convierte en una especie de entrenamiento experimental.



La evaluación se convierte en una medición cuantitativa -que arroja datos numéricos o de cantidades-y que se toman como medidas absolutas de lo que supuestamente conoce o sabe el niño o la niña. La conducta humana, especialmente en la niñez, no es constante. El niño o la niña suele saber más de lo que puede demostrar. No todos los fenómenos que se desarrollan en el aula son fáciles de traducir a indicadores operativos -el mismo conocimiento, las actitudes, los valores y algunas habilidades son difíciles de demostrar por parte de la niñez-.



Por todo lo anterior, para usted debe ser un reto el conocer y ante todo aprender a utilizar estrategias alternativas a la medición cuantitativa –de datos, de cantidades-. Se habla concretamente de las técnicas de evaluación cualitativa.



Evaluación cuantitativa y cualitativa



Por lo anterior, es claro que actualmente todo docente dispone de dos alternativas, que no son contrarias, sino complementarias: una evaluación numérica y otra descriptiva. La primera con instrumentos mejorados por medio de técnicas de fiabilidad, validez, etc., y la segunda, con otros instrumentos y técnicas que permitan describir la realidad, dentro del contexto social en que se da. Observe el siguiente cuadro: La evaluación cualitativa Perspectiva para comprender la conducta humana. Se evalúan dentro de un contexto y se le da importancia a los hechos o causas de los mismos. Se toma en cuenta lo subjetivo. Se interesa mucho en el proceso tomándolo como una realidad dinámica. Se centra en datos reales, ricos y profundos que suelen ser únicos en cada persona o estudiante. Cada dato se considera único y su poder de generalización es débil. Permite describir, valorar y comprender las situaciones para formular propuestas de mejora.



• La evaluación cuantitativa Perspectiva para medir objetivamente la conducta humana. Se evalúa mediante mediciones controladas y aisladas. Se toma en cuenta lo objetivo. Se interesa por el resultado, único y estable. Se centra en datos fiables, sólidos y presentes en muchos casos. Se busca generalizar los resultados. Permite establecer leyes aplicables con carácter general a determinadas situaciones educativas.



Los nuevos planteamientos para usar ambos tipos de evaluación -en forma complementaria-, hacen que usted tenga que introducirse en una cultura evaluadora diferente o distinta a la que se ha formado. Eso no es nada fácil, tomando en cuenta que la costumbre suele volverse ley, sin embargo, se debe decir claramente: es necesario evaluar cualitativa y cuantitativamente para mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje. Para lo anterior es urgente aprender a desarrollar nuevos instrumentos, nuevas técnicas y procedimientos que den soporte a lo ya mencionado.



5.3 LA evaluación y la investigación



Formalmente, evaluar e investigar no son lo mismo, pero guardan mucha relación. Muchas veces cuesta distinguir un proceso del otro. Toda persona que desea evaluar tiene que tener rasgos de investigador. Muchos procesos son comunes en ambas situaciones, pero lo que varía es la finalidad con la que se realizan.



Evaluar es...



Averiguar sobre una situación, problema o caso particular para tomar decisiones. Buscar la mejora de los procesos evaluados. Servirse de sus resultados únicamente para el caso evaluado y su contexto. Comparar la información obtenida con la información deseada (objetivos).



Investigar es... Concluir sobre diversos (muchos) casos para buscar explicaciones más o menos generales. Buscar relaciones entre variables. Responder al por qué de los fenómenos investigados. Delimitar. La persona investigadora define sus propios problemas de investigación y casi nunca hace preguntas que le lleven fuera de su disciplina de estudio.



En la última década del siglo pasado, sin embargo, surgió la investigación cualitativa, como una respuesta al deseo de buscar particularidades que ayuden a analizar los fenómenos estudiados, de una manera más integral. De igual forma, surgió el paradigma de la evaluación cualitativa, apoyada por la iniciativa de comprender mejor la conducta humana al momento de aprender. En la actualidad, la evaluación se ha enriquecido con muchos modelos prácticos, especialmente en técnicas y procedimientos cualitativos, apoyados por una teoría consistente. La investigación, por su parte, ha aprendido a combinar elementos cuantitativos con cualitativos y descriptivos. Ambas actividades o disciplinas pueden utilizarse convenientemente en el aula para explicar la forma como aprenden los estudiantes y, sobre todo, la forma como pueden aprender mejor. En pocas palabras, toda persona docente tiene que ser un evaluador-investigador.



5.4 La evaluación del desempeño



Actualmente la humanidad, y específicamente las sociedades preocupadas por el fenómeno de la educación, se encuentran ante un nuevo paradigma al que Flórez (1999)1 llama indagación cualitativa, el cual identificándose con las ciencias humanas ayuda a comprender de mejor forma la vida, la cultura humana, la acción humana, la educación,... sin necesariamente reducirlo a la simplicidad mecanicista y tomando en cuenta al sujeto como persona en toda la dimensión que le corresponde. En el campo específico de la evaluación, lo anterior ha permitido conjugar la calidad con la cantidad. Es decir, que se tome en cuenta también el contexto donde aprende el estudiante y al sujeto como persona humana, con todas sus características que lo identifican. Es necesario aclarar que eso permite que al mismo tiempo que se utilizan cantidades, estas sean ampliamente contextualizadas en un sistema de patrones o símbolos que las aclaran.



En el mismo sentido se manifiestan otros autores como Berlak (et al.) (1992)2 quienes señalan que en un principio se pensó que la solución para la evaluación eran las pruebas estandarizadas para medir diversas capacidades. Sin embargo, se ha llegado a la conclusión de que por ejemplo, una prueba estandarizada para medir la habilidad de lectura, poco o nada sirve al docente para decirle cómo está el nivel de lectura y de comprensión de cada uno de sus estudiantes y menos significa para el estudiante que debe saber cómo puede mejorar sus niveles de comprensión de lectura y velocidad de la misma. Así pues, que este tipo de pruebas no le ayudan mucho a un docente que desea ayudar a sus estudiantes. De igual forma se plantea, por parte de estos autores, que en un mundo multicultural -y que va caminando hacia una real interculturalidad-, las metas escolares relacionadas con lo que los estudiantes deben aprender y cómo lo deben aprender empiezan a perder vigencia. Es una forma de unificación que no tiene sentido en un mundo donde los estudiantes, sus familias y toda la comunidad educativa tienen diferentes historias, intereses, divergencias, preocupaciones, entre otras características diferenciales.



Todo lo anterior lleva a la urgencia de que los y las docentes asuman la evaluación como un sistema de pruebas propias que realizan, adecuadas al contexto del estudiante, y como un sistema de asesoría educativa que toma en cuenta la pluralidad de perspectivas y diferencias en la forma de adquirir conocimientos, valores, destrezas y habilidades. Y algo sumamente importante, que dichas diferencias sean tomadas como ventajas y no como obstáculos por venir.



Por diferente tipo de influencias, algunos facilitadores de aprendizaje -formadores de formadores-, siguen teniendo la idea de que las categorías de aprendizajes se dan en la realidad separadas y se forma a los nuevos docentes con dicha mentalidad. Pero no es así, porque como se indica en capítulos venideros, no se puede separar lo cognitivo, de lo afectivo y lo psicomotriz. En realidad, se presenta por separado, por cuestiones didácticas, para darle un tratamiento adecuado, pero cuando se ejecutan procesos de enseñanza-aprendizaje con niños y niñas, se están compartiendo contenidos de tipo conceptual, que producen reacciones, que generan actitudes y que permiten adquirir habilidades determinadas y eso debe tenerlo en mente todo docente. Lo anterior tiene muchas implicaciones evaluativas, porque para saber lo que domina una persona es vital conocer sus intereses, sus valores, sus preocupaciones y permitirle el desarrollo de sus competencias.



Por lo mismo tiene mucho sentido propiciar técnicas evaluativas y didácticas que integren dichos componentes, ya que en la ejecución del proceso se puede hacer énfasis en unos más que en otros, pero se debe tener presente que siempre están integrados en la persona que aprende y que a la hora de evaluar, los docentes deben cambiar de mentalidad y tratar de ver más allá de lo que se observa a simple vista. Una implicación clara es que una persona docente no puede basar sus evaluaciones exclusivamente en los resultados de pruebas de rendimiento, basadas en criterio o pruebas estandarizadas. Esto porque no dan información de lo que los estudiantes son capaces de hacer o en qué aspectos necesitan ayuda. Se necesitan técnicas e instrumentos que proporcionen este tipo de información y además técnicas que autoformen al estudiante y le digan cómo puede mejorar o qué aspectos están bien en su desarrollo y otros que no están bien. Así mismo, se precisa que dicha información esté disponible para el docente, el padre o madre de familia, los encargados de dirigir las escuelas y todo miembro de la comunidad educativa que la solicite. La evaluación tradicional no puede responder a esto y no puede ofrecer más allá de calificaciones o notas; es necesaria una nueva visión que permita darle a este proceso el carácter de oportunidad para mejorar y eso es lo que se pretende con esta obra. Sin embargo, aún teniendo claro lo que es evaluación del desempeño, conviene que usted reflexione sobre los siguientes puntos específicos a la hora de trabajar con la niñez:



• • • • La característica de toda niña y todo niño, en la escuela primaria, es su actividad. Ellos y ellas aprenden integralmente los diversos aspectos enseñados (contenidos conceptuales, socioafectivos y procedimentales). La evaluación debe permitir describir y cuantificar cómo están aprendiendo, qué obstáculos tienen y sugerir formas de mejora. Para el registro correcto de diversos aprendizajes se necesitan instrumentos adecuados, contrario al uso extendido de pruebas objetivas o exámenes que utilizan una gran mayoría de docentes.



No es malo utilizar pruebas de rendimiento por criterio o por objetivos, pero deben complementarse con pruebas de desempeño y técnicas de asesoría de clase, para tener un panorama completo -cuantitativo y cualitativo, sumativo y formativo-. Todo el sistema de evaluación que posee una escuela, como las técnicas y procedimientos que utiliza una persona docente, tienen como finalidad mejorar el proceso enseñanza aprendizaje. Posteriormente a la evaluación es necesario retroalimentar, verificando los obstáculos que impiden el desempeño correcto y corregir los aprendizajes en la medida necesaria. También se debe dar cabida a la autoevaluación, para que las personas sujetos del proceso, expresen su propio punto de vista y su percepción sobre el propio desempeño. La evaluación no es un castigo, ni una forma de represión para la niñez.



5.5 Los estándares educativos



Para que todo lo anterior pueda llevarse a cabo, es necesario el planteamiento de metas o logros de aprendizaje que sean válidos dentro de un contexto nacional o regional. A esto se denomina estándares educativos. Un estándar es un resultado deseado en la educación y necesario en un contexto determinado que conocen los expertos que lo plantean.



Son acuerdos logrados acerca de los aprendizajes que deben ser dominados por los estudiantes y que el docente puede dosificar para su acción pedagógica. Esta acción requiere que todo estándar sea debidamente contextualizado por medio de indicadores de desarrollo -de aprendizaje-, los que a su vez serán trabajados en forma de objetivos -en términos de destrezas/capacidades-. De aquí se derivan sus principales utilidades y atributos: Expresan logros o resultados de aprendizajes o habilidades cognitivas complejas que los estudiantes deben alcanzar. Orientan al docente para identificar procedimientos, técnicas e instrumentos de evaluación. Expresan conductas claras y relativamente fáciles de alcanzar por parte de los niños y niñas. Orientan y ayudan a identificar el procedimiento para evaluar dicho desempeño. Señalan aspectos de gran importancia (son desempeños imprescindibles de alcanzar). Deben ser realistas y prudentes. Económicos, entendido como que sea posible su logro con los recursos mínimos.



Permiten a las personas docentes, estudiantes, padres de familia, comunidad educativa y sociedad en general conocer y profundizar lo que se espera que los y las estudiantes aprendan en la escuela. Orientan el tipo de pruebas, los textos, las actividades dentro y fuera del aula. Determinan en buena medida la orientación y formación necesaria para las personas docentes. Coadyuvan a la integración de materias. Parten de la idea de que todo y toda estudiante debe tener las mismas oportunidades para aprender.



Como usted comprenderá un estándar es un resultado esperado o una actuación igualmente esperada. Una definición concreta de estándares de desempeño o de rendimiento es que: se llama así a un principio mutuamente acordado por especialistas (tanto pedagogos, psicólogos y otros especialistas de las distintas áreas), que al cumplirse y desarrollarse, demuestra que se ha desarrollado un proceso de aprendizaje efectivo.



5.6 Evaluación del desempeño y su relación con el currículo y el proceso enseñanza-aprendizaje



El estudiante es un procesador activo de información, sin descartar la formación, que selecciona, procesa, identifica y toma decisiones con la información que recibe. Para León y Gonzalo (2000)3 el estudiante, gracias a la acción del docente, debe interactuar con su medio, recibiendo una serie de estímulos que le permiten traer a la mente lo que ya sabe -conocimientos previos- y conectarlos con nuevas necesidades que le generarán nuevos aprendizajes. Por medio de la evaluación el docente estará atento a ir haciendo correcciones y proporcionarle información para señalar en qué aspectos tiene que mejorar o cuáles obstáculos debe ir superando para lograr las metas u objetivos propuestos por el docente o acordados entre ambos.



Así mismo, el docente le estimulará a realizar nuevos aprendizajes en forma independiente. La Evaluación del desempeño (o evaluación auténtica) es un proceso destinado a obtener información para retroalimentar al estudiante sobre su proceso de aprendizaje, con la idea de buscar los mecanismos y formas que le permitan llegar eficientemente a las metas propuestas, a partir de la observación y el recogimiento de datos acerca de la forma cómo está aprendiendo y cómo está usando los aprendizajes el estudiante. Es decir, la mentalidad del docente es estar atento para verificar cómo están aprendiendo los estudiantes y ofrecerles aportes y estímulos para lograr en mejor forma sus aprendizajes. En este proceso el docente va observando -y registrando objetivamente-, el rendimiento del estudiante y va compartiendo con él -individualmente, en grupos pequeños o en grupos mayores-, el análisis de los datos que va obteniendo. Es decir, proporciona retroalimentación que le permite al estudiante mejorar sus estrategias para aprender y así mejorar su calidad como estudiante. Para esto es necesario que el docente sepa aportar ideas útiles para mejorar las formas en que aprende el estudiante –tanto en conocimientos, en actitudes y valores, como en procedimientos-, y para enseñarle nuevas formas de aprender. Todo lo anterior puede ser altamente positivo para el estudiante por cuanto:



Aunque existen diferencias individuales entre los niños y las niñas, a todos y todas les ayuda muchísimo saber a tiempo en qué están fallando, qué es lo correcto o cómo están haciendo las cosas propuestas. De igual forma eleva la autoestima el saber que algo se está haciendo bien. La retroalimentación regular es altamente positiva para la actuación y para el aprendizaje. Expresado de buena forma, como en una asesoría, hasta las sugerencias más fuertes son tomadas en cuenta por quien está aprendiendo. La retroalimentación puede ser de forma cualitativa o cuantitativa. Si se utiliza la primera se hacen comentarios relacionados con la calidad del trabajo y los cuantitativos se basan en números y cantidades, porcentajes, entre otros, para objetivizar los comentarios. Ayuda a que el estudiante no se pierda del objetivo o meta por alcanzar.



En León, B. y Gonzalo, M. (2000) Algunas aportaciones de la psicología de la educación que guían la docencia universitaria. En: Filsofía de la educación 2, Cuaderno para el educador. Guatemala: Universidad Rafael Landívar, CAP.



El sistema de evaluación del desempeño se puede clasificar en dos grandes grupos: a. Evaluar comparando a los niños entre sí. b. Evaluar comparando a cada uno con un criterio establecido. En el primero existe la ventaja de que los estudiantes pueden ubicarse en grupos de avanzados (destacados), medios o en proceso (menos destacados) y dárseles tratamiento especializado según las metas perseguidas. Eso no significa que se quiera reprobar a nadie, es solamente un proceso natural de ordenamiento que permite adecuar el proceso a las características humanas. En cambio, en el segundo grupo, se dan criterios y se verifica qué tan lejos o cerca se encuentra el estudiante de lograr dicho criterio. Es muy saludable porque el éxito de unos no implica el fracaso de otros y así el docente puede procurar el aprendizaje exitoso de todos y todas. En todo caso el mejor procedimiento es combinar ambas tendencias. Para hacer posible lo anterior, es necesario lograr acuerdos en cuanto a lo que deben aprender las niñas y los niños en términos de logros o competencias. Éstos deben ser consensos bastante generales -universales-, suficientemente amplios para generar objetivos más específicos, pero suficientemente contextualizados a un medio nacional o regional. A esto se le llama un estándar educativo como ya se mencionó con anterioridad.



5.7 Evaluación tradicional y la nueva visión en la evaluación de los aprendizajes



Berlak (1992), en su obra citada, concluye en la necesidad de reconceptualizar la evaluación como práctica mediante el planteamiento de una propuesta de asesoría educativa que involucre la pluralidad de las perspectivas, las diferencias en valores y las creencias y que trate estas diferencias como ventajas. Dicha reconceptualización para el docente que desarrolla su labor en la educación primaria implica, entre otras cosas: En el proceso enseñanza-aprendizaje con la niñez, poco significado tiene el uso de pruebas estandarizadas, es decir, pierden su utilidad y su credibilidad.



Lo más importante es desarrollar una nueva visión de la evaluación por medio del desarrollo de técnicas que ofrezcan información a la comunidad educativa acerca de lo que los estudiantes pueden hacer, cómo lo hacen y lo que han aprendido. Asimismo, esta nueva evaluación de los aprendizajes debe proveer información confiable a los equipos que tienen que tomar decisiones públicas, a todo nivel, sobre calidad de programas, aulas, escuelas, colegios, etc. Este cambio profundo debe nacer en el medio centroamericano desde los distintos procesos de reforma educativa que se vienen desarrollando con la intención de mejorar la pertinencia del proceso educativo, que entre otras situaciones contribuya a:



Mejorar las condiciones de vida (socioeconómicas) de las familias.



El desarrollo de actitudes positivas y valores.



Participación en actividades de innovación técnica, científica y organizacional.



Todo este proceso de crecimiento dentro de un marco ético-social y ambiental.



De igual forma, el uso de estándares o evaluación por estándares tiene repercusiones en la forma de desarrollar el proceso enseñanza-aprendizaje:



Las clases de las personas docentes no deben centrarse en aspectos teóricos o en dictados, sino en prácticas o aplicaciones de aquellos.



Es necesario hacer uso de instrumentos novedosos -no por ser nuevos o recientes, sino porque nunca o casi nunca se utilizan- tales como las que señalan las técnicas para evaluar por observación: escalas de observación, listas de verificación, listas de cotejo, escalas de valoración, escalas estimativas, entrevistas guiadas, entrevistas libres, registros anecdóticos, método de selección forzada, método de verificación de campo, técnicas para evaluar actuaciones en grupo, entre otros.



Utilizar técnicas de tipo cualitativo diferentes a los tests o pruebas estandarizadas que sean como una actividad más del aula, dentro del proceso enseñanza-aprendizaje y que provean al docente de la oportunidad de observar y calificar a los estudiantes, propiciando un ambiente que permita la realimentación. A esas técnicas, en general, es a las que se denomina Técnicas de asesoría de clase.



Combinar adecuadamente técnicas cuantitativas y cualitativas.



Este es el planteamiento o nueva visión que se quiere ofrecer con esta obra.



5.8 Finalidades del proceso evaluativo en la educación primaria (objeto y sujeto de la evaluación)



Para finalizar este capítulo, se quiere que usted tenga una nueva visión del planteamiento general del proceso. Esta visión debe responder por lo menos a dos interrogantes básicas (y usted como futuro docente también debe saber responder a ellas en forma teórica y práctica). Vea usted: ¿Qué evaluar?



• Tradicionalmente se evalúa a los y a las estudiantes.



• En la evaluación actual es necesario evaluar también otros componentes como el programa, los mismos estándares, la persona docente, la escuela y los proyectos educativos, entre otros elementos participantes.



La persona docente para tomar decisiones. Las personas responsables de la administración de la escuela. Las niñas y los niños pueden (y deben) evaluar también. Las madres y padres de familia. En general todos aquellos sujetos participantes en el proceso y que obtengan algún beneficio de la evaluación.





Autores



COORDINACIÓN EDUCATIVA Y CULTURAL CENTROAMERICANA



Colección Pedagógica Formación Inicial de Docentes Centroamericanos de Educación Primaria o Básica



Evaluación de los Aprendizajes en la Escuela Primaria: una Nueva Visión



Armando Najarro Arriola

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