lunes, 4 de octubre de 2010

Que es la tipología evaluativa de los aprendizajes


COORDINACIÓN EDUCATIVA Y CULTURAL CENTROAMERICANA
Colección Pedagógica Formación Inicial de Docentes Centroamericanos de Educación Primaria o Básica
Evaluación de los Aprendizajes en la Escuela Primaria: una Nueva Visión
Armando Najarro Arriola

¿Qué es la tipología evaluativa de los aprendizajes?
La evaluación es parte integrante del proceso enseñanza-aprendizaje. Por ello debe estar presente en los diversos momentos que se dan en el mismo. Ahora bien, toda persona docente -especialmente de las nuevas generaciones-, debe dominar ampliamente los diversos tipos de evaluación, para poder utilizarla de acuerdo con las necesidades que presenten sus estudiantes o ella misma. Hay que tomar en cuenta que las nuevas generaciones -hijas de una época global y virtual-, presentan nuevas realidades, nuevas expectativas, nuevas aspiraciones,...en suma, nuevas necesidades. Una tipología dominada ayudará a saber: ¿para qué se necesita evaluar?, ¿cuándo se necesita evaluar?, o bien, ¿quién puede evaluar?

Que es la tipología de la evaluación de los aprendizajes 4 de 11




En una escuela del medio rural centroamericano, la Directora hace esfuerzos para que su equipo de docentes establezca un sistema de evaluación. Ella ha recibido quejas de numerosos padres y madres de familia en el sentido de que los y las docentes hacen exámenes escritos cada dos meses y con un grado de dificultad tal, que pocos estudiantes obtienen notas satisfactorias. Argumentan los padres y madres que los exámenes son exageradamente fuertes. La Directora se ha dado cuenta de que efectivamente esa es la realidad. El equipo docente vive preocupado por el programa de cada asignatura y desde el primer día de clase, están en una verdadera carrera por cubrir todos los contenidos del grado y materia que les corresponde. En muchas ocasiones les ha planteado la necesidad de evaluar a las niñas y los niños, antes de iniciar el proceso, para saber cómo están o cómo vienen del grado anterior. Asimismo, les ha señalado la necesidad de evaluar utilizando otros tipos de evaluación: evaluar no solamente mediante pruebas memorísticas sino de acuerdo con los objetivos planteados, hacerlo individualmente, pero también evaluar en grupos, evaluar junto con ellos, etc. Sin embargo, la respuesta ha sido desigual y con poca actitud positiva hacia el cambio. Las personas con más años de trabajo docente argumentan que las pruebas son documentos valederos de lo que el niño o niña saben. Señalan que otra forma es regalarles los cursos o el grado. Piensan también que tanta forma de evaluación no es conveniente, porque pierden mucho tiempo y no pueden adelantar en los contenidos, etc. Unas pocas personas han hecho cambios en sus planificaciones docentes.

Reflexión
¿Ha tenido usted experiencias similares como estudiante? ¿Ha escuchado opiniones de sus docentes? ¿Considera usted que las evaluaciones son equivalentes a exámenes y que es mejor realizar pocas, pero “fuertes”? ¿Tiene alguna utilidad evaluar otros momentos del proceso enseñanza-aprendizaje? ¿No es eso una mera pérdida de tiempo? ¿Para qué evaluar tanto? ¿Y los contenidos de las asignaturas?

Necesidad de una tipología definida
Atienda el siguiente diagrama sobre la tipología evaluativa y mientras lo observa, vaya respondiendo: ¿es conveniente evaluar antes de iniciar un proceso de aprendizaje?; ¿puede evaluarse al finalizar dicho proceso?; ¿se puede evaluar mientras se desarrolla el proceso educativo? Esas son preguntas decisivas. Sin embargo, también conviene saber: ¿se puede comparar el progreso de los estudiantes entre ellos?; ¿se puede comparar con lo que ha planificado el docente?; ¿pueden autoevaluarse los niños y niñas? En este capítulo se da respuesta a estas interrogantes. • Funciones de la evaluación: formativa y sumativa La evaluación de la niñez en la educación primaria tiene dos funciones esenciales: -
Lo anterior se sintetiza en la siguiente tabla: sumativa Constatar que el producto o resultado del proceso es el deseado. Certificar socialmente. formativa Mejorar el proceso educativo. Cuando esto se desea al inicio se habla de diagnóstica y busca constatar las condiciones necesarias para el éxito del proceso y ajustarlo a la realidad. Regular progresivamente el proceso para superar los obstáculos que se van encontrando. Asimismo, adaptar el proceso a las condiciones de la niñez destinataria. Antes de comenzar el proceso o durante el mismo. Los conocimientos previos o parciales -en el caso del diagnóstico-, y el avance del proceso -objetivos intermedios, obstáculos y aprendizajes parciales-, que sirven para llegar a los objetivos finales. Entrevistas, observaciones, mapas conceptuales, escalas para registro de desempeño y en general, las técnicas de asesoría en clase.

La evaluación según el momento en que se realiza: inicial, continua y final.
Estos tipos de evaluación tienen que ver con la temporalidad en que se realiza. Observe la siguiente tabla y saque sus propias conclusiones: inicial ¿Qué es? (Se le llama así cuando...) ¿Para qué? Se realiza antes de comenzar una fase del proceso enseñanza aprendizaje. Cumplir una función de diagnóstico. Continua Se realiza a lo largo del proceso educativo. final Se realiza cuando se da por finalizada una parte significativa del proceso educativo. Orientar a cada sujeto y a sus padres para que tengan una idea concreta de los aprendizajes logrados y de los no logrados. Proporcionar información de todo el grupo que ayude al docente a autoevaluarse. Elaborando informes para los grupos interesados (estudiantes, padres de familia, autoridades educativas, director o directora, etc.).
Tener un acceso ininterrumpido de información acerca del proceso.

¿Cómo usar los resultados?
Reorganizando a los y las alumnas según fortalezas y debilidades. Replanteando el programa de las asignaturas. Orientar a cada sujeto y a sus padres para que tengan una idea concreta de los aprendizajes logrados y de los no logrados. Proporcionar información de todo el grupo que ayude al docente a autoevaluarse. O profundizar en ciertos puntos del curso etc. Los mismos instrumentos que se utilizan en la evaluación formativa diagnóstica.
Proponiendo formas alternativas de enseñanza aprendizaje y verificando los logros por medio de técnicas como las de asesoría.

¿Con qué instrumentos?
La evaluación según el criterio de valoración: criterial, individual y grupal.
Cuando se evalúa, automáticamente se hacen comparaciones. Santos (1996:177) señala que al evaluar en el aula se da siempre una faceta comparativa. El hecho de evaluar a un grupo con los mismos instrumentos y técnicas, hace que se apliquen criterios comunes para que dicho proceso sea justo. No quiere decir que este proceso no tenga significado individual, sino que se puede extender a tres tipos de criterio de valoración comparativo. Normativa (grupal) ¿Qué es? Es utilizar los datos obtenidos para comparar los resultados individuales con respecto a un grupo. Criterial Es utilizar los datos obtenidos para comparar los resultados con las referencias o criterios establecidos previamente. Se compara a cada individuo con lo establecido para tomar las decisiones del caso. Para comparar los aprendizajes de los individuos contra los criterios establecidos antes. Las metas u objetivos ayudan a determinar con precisión, cómo ha evolucionado el aprendizaje del individuo. Establecer balances entre lo que se espera del estudiante y lo que ha logrado. Da una posición absoluta del estudiante. individual Se utilizan los datos obtenidos por el individuo en diversos momentos del proceso y se comparan para obtener conclusiones y tomar decisiones.

¿Para qué?
Tiene sentido cuando el docente quiere ver quiénes han alcanzado mejores aprendizajes (ante todo de calidad).

Determinar los ritmos de aprendizaje, la capacidad de aprendizaje o los altibajos que puede tener un individuo a lo largo del proceso.
¿Cómo usar los resultados?

Relativizando lo que cada estudiante sabe y puede hacer, comparado con los demás. Da una posición relativa.

Motiva a la persona a ver de cuánto es capaz. Le ayuda a descubrir altibajos.
➔ La evaluación puede y debe ser hecha por distintos actores. Generalmente el docente evalúa a los estudiantes, pero es necesario, por otra parte que también los estudiantes se autoevalúen, y por otra, que tanto docente como estudiantes escuchen otros criterios. Tal como indica Gómez (1999), está claro que una cosa es evaluar y otra calificar. El docente posee el derecho de calificar, pero la evaluación puede estar protagonizada por diversos actores que darán luz a este diálogo para mejorar.
Autoevaluación ¿Qué es? Es la evaluación realizada por la misma niñez. Es una evaluación de tipo interno.
• Es formativa y obliga a la reflexión.
• Facilita el autoconepto y la autoestima reforzada.
Heteroevaluación Es la que realiza tradicionalmente la persona docente o cualquier sujeto externo a la persona que se está evaluando.
• Tiene utilidad para objetivar procesos difíciles de valorar.
• Debe servir para completar la visión del interesado -las niñas y los niños-, y ofrecerle elementos que le ayuden a hacer un contraste entre el deber ser y el ser.
Coevaluación Es la evaluación donde participan tanto las personas sujetos de la evaluación como otras externas al proceso. Ayuda a tener distintos puntos de vista sobre la valoración de un proceso.
• Se toman decisiones consensuadas.
• Se contrastan resultados y ello le da mucho prestigio y validez al proceso.

¿Qué características ventajosas tiene?
Autoevaluación ¿Cómo se puede realizar? Puede ser por medio de reuniones informales o formales, con instrumentos adecuados.

Heteroevaluación Con los tipos de pruebas tradicionalmente conocidos o con otras formas alternativas como las técnicas de asesoría en clase.

Coevaluación Por medio de reuniones, utilizando también algunos instrumentos especiales.

La tipología mostrada tiene un mensaje claro: la evaluación es una práctica continua y sus resultados se pueden utilizar de muchas formas. No se trata de cansar al docente ni a los estudiantes, sino de buscar y recoger datos de una serie de fuentes que permitan enriquecer las calificaciones con aspectos cualitativos -de calidad-, que hagan de la evaluación un proceso enriquecedor y humano. La escuela, en línea general, es una institución tremendamente rutinaria y tradicional, lo cual hace difícil introducir nuevas ideas y prácticas relacionadas con el proceso enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, los nuevos o futuros docentes deben tener claro que el docente no es capaz de controlar toda la actividad del estudiante y por lo mismo, debe auxiliarse de todas las técnicas y recursos que le indiquen cómo están aprendiendo sus estudiantes y qué obstáculos están encontrando para ayudarlos a aprender cosas que puedan mejorarles su nivel de vida.

Niveles de formalidad en la evaluación
Los mejores resultados son aquellos que el docente obtenga en forma natural, es decir, sin afectar el ambiente en el cual aprenden los estudiantes. Tradicionalmente, se le daba a la evaluación un aspecto formal y frío -tensión, miedo, seriedad-, porque se pensaba que así se lograban mejores resultados. La práctica ha dicho que no es lo mejor. El acercamiento humano al estudiante, la menor formalidad –entendida como flexibilidad, bajar las tensiones, aumentar el calor humano, usar técnicas e instrumentos más naturales, entre otros-, da mejores resultados y crea un ambiente más propicio para el intercambio y el diálogo. A continuación se exponen las ideas básicas que usted puede adoptar en este sentido.
Analice en la siguiente tabla la forma de utilizar cada uno de estos niveles: muy formal ¿Qué es? La realización del proceso evaluativo con el mejor control de las variables que intervienen en él, tales como el tiempo, el ruido exterior, entre otros. menos formal Viene dado por la forma del proceso: no depender tanto del horario, poder realizarlo sin previo aviso, que no cree demasiada ansiedad, entre otros. Aunque sin perder totalmente la formalidad.
Informal La realización del proceso en un ambiente relajado, no tenso y muy “amigable”. La informalidad no le resta valor a los resultados y por el contrario, intenta recogerlos de una manera natural, apegada al contexto. más informal Se refiere a cambio de impresiones, acercamientos, juicios, etc. que se deben profundizar, entre otros. Esta evaluación se basa mucho en observaciones hechas sobre los y las estudiantes y en las primeras impresiones que tienen los y las docentes.

Estos niveles son diferentes planos en los cuales se puede mover el docente como evaluador, para obtener todos los datos necesarios para saber: qué aprendizajes ha logrado un estudiante, cómo los aplica, qué problemas ha tenido, cómo evalúa la acción docente, entre otros. Moverse con comodidad en estos planos, significa para el evaluador mayor riqueza de recursos para obtener datos, especialmente de tipo cualitativo y de acuerdo con García (1997:24)6 quien señala que últimamente se van introduciendo aspectos más cualitativos: la entrevista, el estudio de casos, el recurso al evaluador externo y la integración de varias fuentes informativas -triangulaciones-, que logran una información, a veces demasiado reiterativa, que aceptamos en aras de la objetividad. La utilidad de cada nivel puede resumirse así:
➔ El nivel “Muy formal” permite obtener datos muy válidos y confiables, pero es el aspecto más frío del proceso. Arroja datos numéricos o calificaciones. Dispone de diversas modalidades siempre que estén apegadas a los objetivos. No está definido tanto por el tipo de instrumentos, sino por la seriedad con que se les utiliza. Cada vez está en mayor desuso.
➔ El nivel “Menos formal” es el que utiliza el docente cuando desea obtener datos relacionados con los logros o aprendizajes de los estudiantes. No requiere notas ni calificaciones. Es más bien de tipo preventivo y se debe enriquecer con descripciones cualitativas de los estudiantes y del docente. Ayudan mucho las entrevistas, las preguntas orales en clase -individualmente o por grupo-, y las técnicas de asesoría de clase que se ampliarán en otros capítulos.
➔ En cuanto al nivel “Informal” se trata de hacer averiguaciones o datos que ayuden a comprender los logros, pero en un ambiente “natural”, observando y entrevistando a los sujetos de aprendizaje. Lo fundamental es que sean recogidos con informalidad, que no significa desorden, sino en pleno desarrollo y casi siempre, sin que lo noten los evaluados. Idealmente, es lo que tiene que estar haciendo el docente todo el tiempo.
➔ En el nivel “Más informal” se puede decir que, exagerando, la persona docente obtiene datos con espontaneidad, en intervenciones mezcladas de animosidad y en relación muy amigable con los evaluados. Son encuentros casuales, totalmente fuera del aula, pero que son aprovechados inteligentemente por la persona docente.

Todas las posibilidades presentadas pretenden obtener datos relativos al aprendizaje de los estudiantes. muchos maestros y maestras piensan que enseñan bien, sin importar lo que aprendan o no sus estudiantes. Nada más equívoco. si la enseñanza ha sido buena, de igual calidad será el aprendizaje. dominar todos los tipos de evaluación y aplicarlos en los momentos precisos, permite determinar, de mejor forma, lo que saben y conocen los estudiantes y la calidad de enseñanza del docente.

Programación de LA evaluación: control de LA validez, LA confiabilidad y otras características interesantes
Toda persona dedicada a la tarea de la docencia debe conocer y dominar las diferentes propuestas que la evaluación le presenta para recoger los datos de sus estudiantes. Eso es posible si tiene muy claro lo que desea de ellos (objetivos), así como la forma de hacerlo (tipología). También es urgente que decida qué procedimientos e instrumentos utilizará para la recogida de dichos datos. Al realizar dicha elección debe responder a características definidas que harán que sus resultados sean válidos y confiables, entre otras características. Es decir que, a la hora de programar la evaluación: es necesario garantizar ciertas características: Las técnicas e instrumentos deben elegirse de acuerdo con los objetivos que se desea evaluar. Mientras más variedad de técnicas e instrumentos utilice la persona docente -por ejemplo: cuestionarios, listas de cotejo, entrevistas, pruebas objetivas, etc.-, más completa o integral es la evaluación y de mejor forma se estimula a los y las estudiantes. Cuando una recogida de datos no es clara y confiable, es útil probar con otro tipo de instrumento. La forma del instrumento que una persona docente utiliza para evaluar, decide la forma en que se preparan o estudian los y las alumnas. Por lo mismo deben utilizarse las formas o instrumentos que mejor les enseñen a enfrentar la vida y variarlos suficientemente para que tengan diferentes estímulos a la hora de estudiar. Se debe aplicar técnicas e instrumentos que enseñen a pensar, a sintetizar, a analizar o bien, a realimentar los aprendizajes no logrados. A la hora de programar la evaluación y escoger los instrumentos o técnicas por utilizar, debe tomar en cuenta los siguientes criterios:
1. Validez
Una evaluación es válida cuando comprueba lo que desea comprobar. Se dice también que es el grado en que un intrumento mide lo que pretende medir. Es esencial que se refiera a conductas y no a contenidos. La habilidad de desarrollar procesos válidos por parte de una persona docente se desarrolla con el tiempo, con la experiencia y la paciencia de estar cotejando cada vez que se selecciona un instrumento, si se dirige a recoger los datos que se han planteado con anterioridad en los objetivos.
2. Confiabilidad (llamada también Fiabilidad)
Es la reducción, al máximo, del grado de error en la medida de lo posible. Es el grado en que un instrumento proporciona resultados consistentes (más o menos iguales) a través del tiempo y del contexto. Dicho de otra manera, una prueba es bastante fiable cuando al utilizarla en diferentes oportunidades da resultados aproximadamente iguales. Sin embargo, se habla razonablemente de resultados aproximados. En general, basta estar seguros y seguras que si se desea una prueba confiable es mejor si se cuida lo siguiente: a más preguntas o ítemes hay mayor confiabilidad, a menos cantidad de objetivos que evaluar también hay mayor confiabilidad, cada ítem -pregunta o inciso- debe servir para discriminar a los que dominan o no la conducta, lo cual le hace confiable (si todos o todas lo realizan o por el contrario nadie lo logra, dicha prueba o ítem no es confiable). Una evaluación tiene propiedad cuando está ajustada y es pertinente a la situación del contexto en que se aplica. Es el grado en que el instrumento utilizado es relevante y adecuado para utilizar en un contexto determinado. Finalmente, se dice que una evaluación tiene disponibilidad si se tiene la seguridad, la certeza y la prestancia para aplicarla en el momento necesario. En cuanto a instrumentos, es importante que todo instrumento esté disponible para ser utilizado en un tiempo y contexto determinados. La acuciosidad, el orden y la previsión de la persona docente, son determinantes para cumplir con este criterio.

3. Propiedad
4. Disponiblidad
Recomendaciones para la elaboración de los instrumentos de medición y evaluación en la escuela primaria
Generalmente, la persona que atiende grados en escuela primaria es quien elabora sus propios instrumentos. Tiene muchas ventajas, pero de cara a la vida moderna, también tiene desventajas. La poca dedicación, lo complicado de las actividades de las personas, la vocación y ante todo la preparación científica son las principales desventajas. Sin embargo, también el hecho tiene una enorme ventaja: se cumple de mejor forma con los criterios mencionados con anterioridad. Claro, porque nadie conoce mejor su contexto que la persona docente. En ese caso pues, es importante que usted conozca algunas recomendaciones muy puntuales, para que sus instrumentos cumplan los criterios establecidos a la hora de hacerlos y aplicarlos: Al momento de diseñarlos es bueno discutirlos y comentarlos con otras personas colegas (incluyendo directores o directoras). Es una buena forma de validación por parte de expertos. Cada vez que se aplique uno de estos instrumentos es útil validarlos, es decir, corregirlos en aquellos aspectos que han dado algún problema al estudiantado: instrucciones confusas, ítemes que no discriminan bien, espacio disponible para respuestas, etc. Eso aumentaría sus criterios básicos y los mejorará.
Al utilizar pruebas elaboradas por terceras personas se debe verificar que respondan a los objetivos, que sean consistentes y que se adecuen al contexto, entre otras. Generalmente es bueno adaptarlas para que cumplan en mejor forma sus propósitos. La combinación de instrumentos puede ser un buen estímulo para la niñez. Es un atractivo para estudiar y motivador para los distintos estilos de aprender que tienen los niños y niñas. Las técnicas e instrumentos de evaluación deben responder de igual forma. Las técnicas de asesoría en el aula sirven al docente para evidenciar el grado de logro alcanzado por los estudiantes o resaltar las carencias u obstáculos que encuentra. Con estos datos puede realimentar al grupo. Conviene que pueda leer el texto de Angelo y Cross (1993) para tener una idea más amplia de estas técnicas y sus aplicaciones.

Pueden organizarse en grupos pequeños para averiguar lo siguiente: • Contacte a dos docentes de su escuela o instituto. Entrevístelos informalmente para conocer sus opiniones relacionadas con las características de los instrumentos que utilizan para evaluar a sus docentes. ¿Cómo le dan validez?, ¿Confiabilidad?, ¿Propiedad?, ¿Disponibilidad?. Haga sus anotaciones y obtenga sus conclusiones. Visite una biblioteca y busque otras obras y revistas relativas al tema de evaluación. En su texto personal escriba ventajas y desventajas de autoevaluación, heteroevaluación y coevaluación. Investigue otras propuestas de tipología evaluativa que localice en otras obras. Anote un resumen de ellas.

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