domingo, 26 de diciembre de 2010

¿Debemos creerle a las evaluaciones estadarizadas?

¿Debemos creerle a las evaluaciones estandarizadas externas o a las evaluaciones que realiza el docente en el aula?
Extraído de
Para comprender las evaluaciones educativas Fichas didácticas
Pedro Ravela
GTEE PREAL

Los debates ideológicos sobre las evaluaciones
El propósito de esta ficha es explicitar y clarificar algunas de las principales contraposiciones que suelen plantearse en los debates sobre evaluación educativa: entre la evaluación estandarizada externa y la evaluación en el aula; entre evaluación de resultados y evaluación de procesos; entre evaluación cuantitativa y evaluación cualitativa.

El objetivo es mostrar que por detrás de estos debates se encuentran implícitas las principales tensiones presentes en todo proceso educativo: entre lo individual y lo colectivo; entre lo local y lo general; entre el respeto a la diversidad, por un lado, y la integración social, por otro.

La ficha se propone discutir y aclarar algunos de los prejuicios más comunes acerca de las evaluaciones estandarizadas, así como explicar la parte de verdad que contienen muchas críticas a dichas evaluaciones. Explícitamente, la Ficha se propone argumentar contra el mito, sostenido por muchos educadores, que sostiene que sólo las evaluaciones realizadas por ellos mismos en las aulas tienen validez y legitimidad.

En tal sentido, la Ficha se propone mostrar que las evaluaciones estandarizadas y las evaluaciones en el aula son complementarias y no antagónicas. Cada una permite “ver” o “hacer” algunas cosas, pero no otras. La evaluación externa sirve para poner el foco de atención en aquello que todos los alumnos deberían aprender pero, por supuesto, no puede ni pretende dar cuenta de todos los aprendizajes. La evaluación en el aula, cuando se hace bien, puede ser mucho más rica en su apreciación de los procesos de aprendizaje de alumnos específicos, pero no puede nunca ofrecer un panorama de lo que ocurre a nivel del conjunto del sistema educativo.

Por tanto, se trata de una falsa oposición que el título de la ficha refleja deliberadamente. No se trata de creerle a unas ó a otras, sino de usar ambas de acuerdo a diferentes propósitos y a lo que cada una de ellas puede dar.

Tres falsas opciones
Las tres principales falsas oposiciones que normalmente forman parte de los discursos contrarios a las evaluaciones estandarizadas son las siguientes:

a. enfoque cuantitativo vs. cualitativo
Según esta postura, lo que invalida a las evaluaciones estandarizadas es su pretensión de “cuantificar” el aprendizaje, que es un fenómeno esencialmente cualitativo. Esta crítica suele ir acompañada por la afirmación de que las evaluaciones estandarizadas sólo se preocupan por los
“resultados”, pero no por los “procesos”. Generalmente incluye también una visión que considera despectivamente como “positivista” cualquier intento de analizar con herramientas estadísticas la realidad social.

b. evaluación interna vs. externa
El segundo gran defecto de las evaluaciones estandarizadas sería su carácter externo al aula y a los procesos que ocurren dentro de ella. Según esta postura, sólo el docente que está cotidianamente dentro del aula y en contacto con los alumnos puede “conocer”, y por tanto evaluar, los aprendizajes.
Las evaluaciones estandarizadas, por su carácter externo y “alejado” del aula, no tendrían la capacidad de captar lo que los alumnos aprenden y, por tanto, tampoco tendrían nada que aportar a los docentes.

c. diversidad y contextualización vs. estándares y control central
El tercer argumento contrario a las evaluaciones estandarizadas apunta justamente a su carácter estandarizado: se evalúa a la diversidad de alumnos de un país o región con un único instrumento y, por tanto, con una definición común a todos, acerca de lo que deberían aprender. Un intento de esta naturaleza, afirman los críticos, desconoce la heterogeneidad cultural, la diversidad de aprendizajes que se verifican en los múltiples contextos sociales y escolares, así como la diversidad de la enseñanza que brindan los profesores.
La pretensión de evaluar con instrumentos estandarizados obedecería, en definitiva, a una pretensión de control estatal sobre la enseñanza y el trabajo docente, cuyos efectos serían negativos.

En las páginas que siguen ilustraremos y discutiremos cada una de estas tres líneas argumentales opuestas a la evaluación estandarizada.

FichDid_-_Ficha_05 Debemos Creerle a Las Evaluaciones Estandarizadas

Si está interesado en acceder al archive PDF, y no puede bajarlo de SCRIBD, puede solicitarlo a achristin@gmail.com

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