martes, 26 de abril de 2011

¿Qué son las evaluaciones educativas y para qué sirven?

Para comprender las evaluaciones educativas Fichas didácticas
Ficha 1
¿Qué son las evaluaciones educativas y para qué sirven?
Pedro Ravela

La evaluación está presente de manera permanente en la vida cotidiana de los sistemas educativos, docentes y estudiantes.

En las aulas, los maestros y profesores evalúan a sus alumnos, algunas veces con el propósito de conocer qué han aprendido y cuáles son sus dificultades, de modo de ayudarlos en su proceso de aprendizaje o con el propósito de otorgarles una calificación. Estas evaluaciones suelen ser realizadas a través de diversas modalidades: pruebas escritas, observación y registro del comportamiento de los alumnos y de sus intervenciones en la clase, “toma de la lección” a alumnos individuales, etc. Al finalizar el año lectivo, generalmente los profesores deben decidir cuales alumnos aprueban el curso y cuáles no. Esta decisión puede derivarse tanto de la acumulación de información sobre lo que el alumno aprendió a lo largo del año, como de una prueba o examen final. El examen, en muchos países, es elaborado y calificado a nivel local, en cada centro educativo. En otros casos, se trata de exámenes nacionales que son elaborados a nivel central y aplicados a todos los alumnos por igual. Los propios profesores y maestros son visitados y evaluados por sus directores, supervisores o inspectores. Algunas de estas evaluaciones tienen como finalidad orientar al docente para realizar mejor su trabajo; otras sí asignan al docente una calificación, que normalmente tiene importancia para su avance en la carrera. A veces una misma evaluación busca cumplir con ambos propósitos.


FichDid_-_Ficha_01 Que Son Las Evaluaciones y Para Que Sirven



Estas evaluaciones también se realizan a través de diversos procedimientos e instrumentos: observación del docente trabajando en clase con sus alumnos, una entrevista al docente, revisión de la planificación del curso, etc. Los docentes también son evaluados en muchos países para acceder a su plaza. En algunos países esto se hace a través de un conjunto de pruebas teóricas y prácticas que se denominan “concurso”.

Como resultado de estas pruebas suelen ocurrir dos cosas distintas: en primer lugar, se distingue entre los docentes que han logrado los requisitos mínimos para acceder a la plaza y aquellos que no lo han logrado; en segundo lugar, se ordena a los candidatos en función del resultado obtenido, de modo que los mejor evaluados tendrán prioridad a la hora de elegir plaza. En otros países, esta labor de selección es realizada directamente por los directores de los centros educativos y, a veces por agencias especializadas en evaluación y certificación de docentes. Los instrumentos de evaluación pueden ser muy diferentes: una prueba de conocimientos sobre la disciplina que el docente va a enseñar, la observación del docente dictando una clase o una entrevista. Recientemente ha comenzado a utilizarse como instrumento de evaluación el denominado “portafolio”, que es una colección de muestras de su trabajo que el docente prepara siguiendo criterios dados. El portafolio puede incluir planes de clase, consignas de actividades propuestas a sus alumnos, actividades de evaluación preparadas por él o ella, trabajos realizados por los alumnos, artículos publicados, etc. En muchos países los estudiantes también deben presentarse a evaluaciones con el fin de acceder a la educación terciaria. En estos casos, normalmente se les aplica una o varias pruebas, a partir de las cuales los jóvenes son ordenados en función de sus aptitudes para continuar estudios terciarios.

El resultado de las pruebas es utilizado por las instituciones de educación terciaria para seleccionar entre los candidatos que aspiran a ingresar a ellas. En un número creciente de países se aplica pruebas de logro educativo a los alumnos con la finalidad de conocer en qué medida están siendo logrados los conocimientos y competencias que se espera que los estudiantes hayan adquirido cuando finalizan un ciclo o nivel del sistema educativo. Estas pruebas no tienen consecuencias directas para los alumnos. Su finalidad principal es tener un diagnóstico de algunos resultados de la labor educativa y, a veces, de su evolución a lo largo del tiempo. Las pruebas de este último tipo están dirigidas a evaluar al sistema educativo y no a los alumnos. Normalmente se trata de pruebas de carácter nacional, pero también las hay de carácter provincial o regional.

Además, en los últimos años han cobrado creciente importancia las evaluaciones internacionales, que buscan comparar lo que han aprendido los estudiantes en diferentes países. TIMSS y PISA son las evaluaciones internacionales más conocidas. A nivel regional, la UNESCO realizó en 1997 una evaluación latinoamericana a nivel de la escuela primaria, y actualmente está preparando un segundo estudio para el 2006. Estas evaluaciones de carácter diagnóstico muchas veces sirven como evaluación de las políticas educativas en curso y se supone que aporten información útil para tomar decisiones que permitan mejorar el sistema educativo. Los centros o instituciones educativas también son, muchas veces, objeto de evaluación. Por ejemplo, en muchos países existen procesos de evaluación de las instituciones de educación superior para acreditarlas como universidades.

Los centros de educación primaria y media son evaluados de muy diversas maneras. En algunos países esto se hace mediante procedimientos de tipo predominantemente administrativo-burocráticos. En otros, como en el caso de Escocia, la Inspección tiene un esquema de evaluación integral que tiene en cuenta una amplia gama de aspectos de la vida de la institución. Finalmente, en algunos países se utiliza los resultados de los estudiantes en pruebas o exámenes nacionales como medida de la calidad de los centros educativos. También el currículo es objeto de evaluación. En algunos casos, se evalúa el grado en que el mismo es considerado adecuado y relevante por diversos actores sociales.

La pregunta que se busca responder es en qué medida lo que se intenta enseñar en las escuelas es lo que los alumnos necesitan aprender para continuar estudiando en el nivel superior, para ejercer la ciudadanía o para estar en condiciones de conseguir un empleo. En otros casos, la evaluación del currículo está dirigida a conocer en qué medida el mismo está siendo realmente enseñado en las escuelas y los alumnos están teniendo oportunidades para aprender lo que se espera que aprendan. Para terminar este recorrido, que no pretende ser exhaustivo, cabe mencionar que los proyectos o innovaciones que se introducen en el sistema educativo también son a veces objeto de evaluación. Por ejemplo, se evalúa en qué medida un programa destinado a otorgar becas a alumnos de sectores pobres para que no abandonen la escuela está beneficiando a los destinatarios esperados y está logrando efectivamente retener a los alumnos. Estas evaluaciones pueden servir tanto para tomar decisiones que permitan mejorar el proyecto, o programa como para decidir acerca de su continuidad o finalización.

Este “recorrido” por las evaluaciones educativas tuvo un primer objetivo: mostrar al lector la diversidad de modalidades de evaluación que continuamente están ocurriendo al interior de los sistemas educativos. Con ello se pretende ubicar a las evaluaciones “estandarizadas” como una modalidad, entre otras, en el conjunto de las evaluaciones educativas.

Es importante tener conciencia de que en educación continuamente se está evaluando y que la gran mayoría de estas evaluaciones tiene actualmente importantes debilidades y problemas que analizaremos a lo largo de las fichas. Estas debilidades no son exclusivas de las evaluaciones estandarizadas, sino que también están presentes en las evaluaciones realizadas por los docentes en las aulas, así como en las evaluaciones de docentes y de centros educativos, etc. Todos los tipos de evaluación son cruciales para la mejora del sistema educativo. Para mejorar la calidad de los sistemas educativos es importante no solamente realizar buenas evaluaciones estandarizadas, sino que, además, es necesario mejorar el modo en que los docentes evalúan a sus alumnos en las aulas, las evaluaciones de que son objeto los propios docentes, las evaluaciones mediante las cuales se selecciona a los directivos y supervisores, las evaluaciones de los proyectos e innovaciones, etc. El “recorrido” por las evaluaciones educativas tuvo, además, un segundo objetivo más específico: mostrar al lector que las evaluaciones educativas se distinguen, primero que nada, por sus propósitos o finalidades.

Toda evaluación educativa tiene alguna de las siguientes finalidades, que responden a necesidades de la labor educativa o a funciones específicas que el sistema educativo debe desempeñar en la sociedad:
a. acreditación y/o certificación;
b. ordenamiento para la selección;
c. toma de decisiones de mejora (decisiones “blandas”);
d. toma de decisiones “duras” (como, por ejemplo, discontinuar un proyecto);
e. establecimiento de incentivos para individuos o instituciones; y
f. rendición de cuentas y responsabilización por los resultados.

(La lectura del capítulo debe hacerse en el archivo PDF colocado anteriormente)
Si está interesado en acceder al archive PDF, y no puede bajarlo de SCRIBD, puede solicitarlo a achristin@gmail.com
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