sábado, 1 de septiembre de 2012

Devolución de responsabilidades y rendición de cuentas

La medida del éxito de un sistema educativo, está dado por el involucramiento social, expresado en otros términos, en la importancia que la sociedad le asigne a su educación. A todo esto debe atender la devolución de responsabilidades, materializada en la descentralización educativa. Se hace imperioso en este marco, una adecuada rendición de cuentas.




Los sistemas educativos no solo se enfrentan a una demanda de mayor flexibilidad en su modo de organización y en su funcionamiento, sino que también se les reclama que promuevan una mayor implicación de los ciudadanos y de la llamada sociedad civil en la gestión de los asuntos educativos. En última instancia, se trata de dos fenómenos relacionados, de dos caras de la misma moneda, si se quiere. La descentralización y la autonomía escolar han sido frecuentemente interpretadas como parte de un movimiento político de devolución de las responsabilidades educativas a instancias de gestión más cercanas a la ciudadanía.

Este planteamiento tiene profundas connotaciones políticas y ha generado importantes debates. Por una parte, se acepta generalmente que la gestión de los asuntos educativos debe incorporar a todos los sectores que componen la comunidad educativa. Ese es el fundamento de que los sistemas educativos actuales hayan incorporado el principio de participación democrática en su funcionamiento, aunque lo lleven a la práctica de maneras diversas. Aún más, por lo general nos planteamos que no basta con asegurar una participación formal, al estilo de la que se produce en los denominados consejos escolares, sino que se debe dar un paso más allá y lograr una efectiva implicación de la comunidad en los asuntos educativos. Ese es el motivo de que, por ejemplo, muchos de los sistemas nacionales de evaluación estudien hoy el grado de implicación de las familias en la educación de sus hijos. Pero, por otra parte, la citada devolución de responsabilidades suscita algunos recelos, como los derivados del rechazo a los planteamientos neoliberales que defienden que el Estado debe achicarse y actuar de manera subsidiaria a la actuación de familias y comunidades, sembrando así la semilla de nuevas desigualdades en materia de educación. Para quienes compartimos dichas críticas, la devolución de responsabilidades tiene justificación social y política siempre que no implique el descuido del papel crucial del Estado en la prestación del servicio público educativo o el abandono a las simples fuerzas del mercado de un ámbito tan fundamental de actuación pública como es la educación.

Entre las principales consecuencias que ha producido este complejo movimiento de devolución de responsabilidades, descentralización educativa y refuerzo de la autonomía escolar cabe destacar la aparición de una nueva demanda de rendición de cuentas en el ámbito educativo. Los sistemas educativos reciben importantes recursos y se espera de ellos que realicen una contribución relevante al desarrollo económico y social. Las escuelas gozan de la confianza pública para contribuir a formar lo mejor posible a los ciudadanos más jóvenes. A cambio, los sistemas educativos y las escuelas deben dar cuenta de la utilización que hacen de los recursos que se les confían y, sobre todo, de los resultados que consiguen. Frente a la imagen muy difundida del sistema educativo como una caja negra, de la que no se conoce qué sucede exactamente en su interior, se extiende la demanda de una mayor transparencia y una rendición de cuentas coherente con los principios de la gestión democrática.

La difusión de ese planteamiento de rendición de cuentas ha contribuido notablemente a la expansión de los sistemas nacionales de evaluación en la última década. Los estudios que llevan a cabo pretenden dar respuesta a las preguntas que se formulan acerca de los logros educativos conseguidos, los avances experimentados, el grado de equidad alcanzado o el uso que se hace de los recursos existentes, estableciendo además comparaciones entre países, regiones e incluso escuelas. Las respuestas dadas a esos interrogantes son consideradas clave para adoptar estrategias de actuación, para establecer prioridades políticas, para incentivar a las escuelas y al profesorado, para mostrar a las familias y a los ciudadanos lo que se ha conseguido (y lo que falta por conseguir) y para objetivar el debate público acerca de la educación.

  

Autor
Evaluación y cambio educativo: los debates actuales sobre las ventajas y los riesgos de la evaluación
Alejandro Tiana
En
Avances y desafíos en la evaluación educativa
Elena Martín
Felipe Martínez Rizo
Coordinadores
Metas Educativas 2021



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