sábado, 24 de marzo de 2012

Cómo superar los obstáculos para la evaluación de docentes

Todos afirmamos que la evaluación a los docentes en necesaria, pero existen numerosos obstáculos a superar, para que su implementación de frutos positivos ¿Cuáles son los pasos a seguir? ¿Qué condiciones deben darse?


A pesar de los desafíos, es preciso dedicar tiempo y recursos al (re)diseño e implementación de un sistema de evaluación del desempeño docente bien aceptado. De lo contrario, persistirán las preocupaciones asociadas a los actuales procedimientos, desmotivadores y onerosos. La literatura destaca la crucial importancia de los siguientes elementos para superar los obstáculos para la implementación.

Participación en el diálogo y las consultas. 
La concepción inicial del sistema debería incluir la amplia participación de todos los actores cla ve, especialmente los docentes y sus sindicatos, desde el inicio de las conversaciones. Los maestros aceptarán más fácilmente ser evaluados si se los consulta duran te el diseño del proceso. Además de tomar sus temores y demandas en consideración, la participación de los docentes reconoce su profesionalismo, la escasez de sus habilidades y la ex tensión de sus responsabilidades, como también su posición indispensable para estimar la factibilidad y relevancia del sistema de evaluación docente. Los docentes son el ‘núcleo técnico’ de los sistemas educacionales y su compromiso es esencial en el desarrollo de los sistemas de evaluación dada la profundidad de sus conocimientos y prácticas profesionales. Si los procedimientos de evaluación del desempeño docente se diseñan en forma unilateral al nivel de la superestructura administrativa sin considerar e incluir el núcleo de la práctica docente, se producirá una ‘conexión suelta’ entre los administradores y los docentes, la que no ofrecerá las garantías públicas de calidad y a la vez desincentivará la reflexión y la revisión entre los docentes mismos. Por lo tanto, los administra dores y los sindicatos docentes necesitan trabajar mano a mano en la creación del nivel de confianza y cooperación requerido para permitir el avance de la reforma de manera productiva.

Apoyo a los maestros en la comprensión y apropiación de la evaluación.
También es de vital importancia garantizar que los docentes reciban el apoyo necesario para comprender los procedimientos de evaluación. Los maestros deben saber lo que se espera de ellos para ser reconocidos como ‘buenos’ docentes antes del inicio del proceso. Esto requiere no solo completa transparencia en los criterios y procedimientos de evaluación, sino también garantizar que los maestros se apropien del proceso a través del apoyo y el coaching. Por ejemplo, la Guía para Comprender la Certificación de la Junta Nacional responde a las preocupaciones de los maestros en relación con las características de la evaluación de la NBPTS. Es importante explicar el sistema (quiénes son los involucrados, en qué consiste el proceso, cómo se establecen los puntajes, etc.) y ofrecer asesoría para ayudar a que los docentes tengan éxito (qué incluir en un portafolio, qué ejercicios preparar, ejemplos e ideas de postulantes y formadores anteriores).

Aplicación de una implementación piloto antes de la plena implementación.
La aplicación de una implementación piloto es una forma rentable de garantizar la viabilidad y confiabilidad del sistema antes de la plena implementación. Asociada a las percepciones obtenidas a partir de los actores clave, permite la revisión del proceso y la introducción de ajustes a la luz de las posibles deficiencias. Heneman et al. sostienen que se requiere al menos un año piloto para resolver los problemas de operación de los sistemas de evaluación. Sin embargo, el traspaso a plena escala después de la ejecución piloto algunas veces revela otros problemas de implementación, los que, a su vez, reducen la credibilidad del sistema ante los docentes y la aceptación por parte de estos. Por lo tanto, es preciso  actuar  con  precaución  en  la  selección de establecimientos o docentes representativos para la implementación piloto.



Extraído de
Evaluación  docente: prácticas  vigentes  en los países de la OCDE y una revisión  de la literatura
Marlène Isoré
Este informe fue preparado por Marlène Isoré, estudiante de postgrado del Institut d’Études Politiques de Paris (Sciences Po), Francia, durante una pasantía en la División de Políticas de Educación y Capacitación, Dirección de Educación, OCDE, durante el período junio septiembre de 2008. PREAL agradece a la OCDE la autorización para traducirlo y publicarlo en español.



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viernes, 16 de marzo de 2012

¿Cómo pueden las evaluaciones de Calidad Educativa enriquecer la evaluación en el aula?

Muchas veces vemos que las evaluaciones de Calidad Educativa son usadas para denostar o validar políticas educativas, mediante "rankings" o comparaciones de todo tipo ¿Puede darse a los resultados otras aplicaciones? ¿Es posible que se conviertan en un instrumento útil para la labor en el aula?





Hasta hace poco la evidencia informal indicaba que, en general, los docentes, directores y supervisores reciben poca información sobre las evaluaciones estandarizadas; cuando la reciben, tienen dificultades para leerla y comprenderla; y cuando la leen y comprenden, no necesariamente les resulta de utilidad para mejorar sus prácticas de enseñanza. Un estudio realizado por el Instituto de Evaluación Educativa de la Universidad Católica del Uruguay con el apoyo del Grupo de Trabajo sobre Estándares y Evaluación (GTEE)  de  PREAL,  indaga  la  situación  en  ocho países de América Latina y analiza cómo pueden las evaluaciones estandarizadas enriquecer las prácticas de evaluación en el aula. A continuación se destacan algunas de sus reflexiones.

Si los maestros tienen la oportunidad de apropiarse de los materiales e instrumentos relacionados con las evaluaciones estandarizadas, la probabilidad de  que  se  deriven  efectos  positivos  sobre  las concepciones y prácticas de los docentes es alta. Estos efectos se relacionan con: tomar de conciencia acerca   de   la   importancia   de   ciertos   temas   y capacidades que todos los niños y niñas deberían adquirir  y  desarrollar;  propiciar  una  apertura  del maestro a nuevos horizontes conceptuales en relación a la didáctica y a las formas de evaluar a los alumnos; acceder a instrumentos de trabajo que les facilitan la  tarea  cotidiana  a  los  maestros;  y  desarrollar  la conciencia  y  las  capacidades  de  los  docentes  en relación a la evaluación que realizan en el aula.

Un  proyecto  nacional  de  evaluación  requiere, por lo tanto, de una estrategia de llegada a los maestros.
Dicha estrategia debería ir mucho más allá de la publicación de un informe general de resultados y del envío de cuadernillos. Los sistemas de evaluación deberían  explicitar  en  forma  clara  y  accesible  a los docentes el proceso realizado por los expertos para establecer los marcos conceptuales de las evaluaciones, así como los procedimientos seguidos en la elaboración de las pruebas. También deberían ofrecer ejemplos claros de buenas de actividades de evaluación que permitan captar la diversidad de desempeños de los alumnos, con su correspondiente marco conceptual.

Igualmente, sería de utilidad difundir buenos instrumentos de evaluación divulgados por estudios  nacionales  e  internacionales,  sobre todo  actividades  de  respuesta  construida  con sus respectivas pautas de corrección.
Esto ayudaría a los docentes a poner atención y anticipar los posibles procesos de pensamiento de sus estudiantes al responder o resolver actividades evaluativas. También aportaría un mayor rigor metodológico a la hora de redactar o seleccionar libros de propuestas de evaluación para sus estudiantes.

Es  importante  generar  espacios  de  discusión a partir de los resultados de las evaluaciones estandarizadas. Para que estas evaluaciones tengan un impacto positivo, es preciso que los maestros las comprendan, se apropien de ellas e incorporen a su horizonte conceptual nuevas formas de hacer las cosas. Esto no se produce en forma automática a partir de la lectura de un reporte, sino que requiere de espacios de intercambio y discusión.


Resumido a partir de “¿Qué pueden aportar las evaluaciones estandarizadas a la evaluación en el aula?”, de Pedro Ravela. Serie Documentos PREAL Nº 47. .
Ver documento en: www.preal.org
PREAL Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe




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jueves, 8 de marzo de 2012

Evaluación de los aprendizajes

La evaluación está presente en todos los momentos escolares, su sombra se proyecta sobre la enseñanza y los aprendizajes ¿Qué funciones tiene la evaluación? El siguiente artículo analiza esta cuestión.

En la actualidad sabemos que la educación formal es un fenómeno complejo que involucra muchos elementos interconectados dentro y fuera de las instituciones educativas. En el que los procesos de evaluación cobran gran relevancia ya que definen la estructura y dinámica que éstas presentan en todos sus niveles, y la evaluación de los aprendizajes, una constante de la vida institucional.

Consideramos que este fenómeno tan común en la mayoría de las escuelas, tiene su origen en gran medida en el tipo de evaluación que se implemente, la concepción que se tenga de la misma y sobre todo, la forma en que se presente a los alumnos. Así pues, si se opta por una evaluación que a partir de ciertos instrumentos de cuenta de productos finales como un reflejo de los aprendizajes y les diga a los alumnos que en función de ellos estará determinada su calificación, entonces, promoveríamos el los alumnos el tipo de conductas inadecuadas que instalan cualquier proceso educativo.

En este trabajo partimos de la idea de que, si queremos cumplir totalmente con las funciones delegadas a las dependencias educativas en la formación de los estudiantes, y de las cuales, somos en buena medida responsables, es necesario entre otras cosas , modificar las prácticas tradicionales de evaluación, instaurando en su lugar, formas más efectivas que trasciendan la vieja idea de la acreditación.

Para lograr esto, primero tenemos que ser conscientes de la diferencia que existe entre acreditación y evaluación, de acuerdo con Díaz Barriga (1998:74), la primera de ellas tiene que ver con un proceso de verificación sobre el grado en que se cumplieron los criterios estipulados en los programas de estudio, a partir de los cuales se considera, reflejan el nivel de información adquirido por los estudiantes, y al que nosotros añadiríamos, son traducidos en términos cuantitativos mediante una calificación . Mientras que la evaluación en su sentido más amplio es definida como una actividad que permite emitir juicios de valor respecto al proceso de enseñanza y sus resultados en términos cuantitativos y cualitativos (Bellido y González, 2009).

En la actualidad, varias son las funciones que se le han concedido a la evaluación del aprendizaje, Gimeno (1992), señala las siguientes:
1) Definición de significados pedagógicos y sociales como rendimiento educativo, éxito y fracaso escolar, buen y mal estudiante, calidad de la enseñanza, progreso escolar, buen y mal profesor, buen y mal centro escolar.
2) Social: acreditación y certificación de los estudiantes
3) Organización escolar: determina el acceso a los diferentes niveles escolares
4) Control: es un medio para ejercer la autoridad
5) Proyección psicológica: modela el acto concepto e influye en los aspectos como la actitud ante el estudio, generalización de la ansiedad, acentuación de conflictos, rasgos patológicos, manejo de la motivación extrínseca e intrínseca
6) Apoyo a la investigación en relación a la calidad de la enseñanza, bondad en los métodos educativos, constatación de éxito y fracaso escolar, validez de los currículos
7) Pedagógicas: Creadora del ambiente escolar, diagnóstico, individualización, consolidación del aprendizaje, orientadora, ponderación del currículo y socialización profesional.

Como podemos notar, la evaluación es un proceso complejo que tiene repercusiones tanto en el interior como el exterior del aula e involucra a todos sus integrantes, así pues, debemos entender que esta se sitúa por encima de los sistemas de acreditación.
Ahora bien, en relación a su función pedagógica, queremos enfatizar la relevancia que tiene para el proceso educativo, es decir, coincidimos con la idea de que, a partir de la información obtenida, tanto docentes como alumnos , pueden llegar a comprender los elementos que afectaron positiva y negativamente el aprendizaje, y en consecuencia emprender acciones para optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Desde esta perspectiva, la evaluación como sistema de realimentación provee verdaderos beneficios a sus integrantes orientando hacia lo que deben hacer para lograr un mejor aprovechamiento académico.

Antes de terminar, queremos señalar, que de ninguna manera pretendemos restar importancia a los sistemas de acreditación, ya que después de todo, cumplen una función social, sino únicamente, puntualizó que las evaluaciones deben adquirir una nueva identidad en el aula, en aras de lograr un verdadero aprovechamiento académico por parte de los alumnos, lo que implica forzosamente, abandonar la vieja idea de evaluación como sinónimo de acreditación. De hacerlo así, nos acercaríamos cada vez más, a alcanzar los objetivos para el que fueron diseñadas las instancias educativas y cumpliríamos nuestra función como docentes.


Autor
Daniel Ventura
Lic. en Psicología, por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Cuenta con estudios en Docencia Universitaria, avalados por la UNAM, obteniendo el diploma correspondiente.
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