miércoles, 2 de enero de 2013

El mosaico informativo de una Evaluación Educativa

Los objetos de la evaluación en Educación son complejos, tienen numerosas aristas que se pueden observar. Por eso es de gran importancia la selección de la información que se haga, para luego dar a conocer ¿Cómo elegir? ¿Cómo presentarlas?




Selección de la información
La selección de la información y su presentación son dos momentos clave del proceso de evaluación. En ellos se encuentran gran parte de los dilemas a los que debe enfrentarse la evaluación, y de su orientación va a depender la forma en la que se desarrolle la secuencia posterior.

La primera cuestión se refiere a la selección de la información y afecta fundamentalmente a las dimensiones que van a ser objeto de la evaluación y a la obtención de los datos que se consideran relevantes. No cabe duda de que se evalúa lo que se valora, por lo que el enfoque de la evaluación, en el que se refleja un determinado modelo educativo, tiene una importancia indudable. 

Elegir la evaluación de las competencias en matemáticas y en lengua frente a otras opciones como educación artística, convivencia, integración social o ciudadanía, e incluir o no el contexto social y cultural, los recursos de las escuelas o la formación de los docentes son alternativas que sin duda van a tener repercusiones en la importancia que se otorga a determinados aprendizajes escolares y en la interpretación de los resultados obtenidos. Por ello es importante una cierta planificación de las evaluaciones para que todas o casi todas las dimensiones relevantes en la acción educativa puedan ser tenidas en cuenta. 

Presentación y utilización de la información
La segunda cuestión afecta a la presentación y utilización de la información y, dentro de ella, al tipo de comparación que contribuye a comprender el alcance de la información obtenida. Conviene señalar, en primer lugar, que algún tipo de comparación con algún elemento de referencia es necesario para comprender de forma más precisa el significado de la información obtenida y para realizar la valoración del objeto de la evaluación. También merece la pena recordar que la forma de comparación seleccionada no condiciona su modo de presentación, bien sea abierto a todo el público, limitado a determinados sectores o reservado. 

Alejandro Tiana, en un artículo que formó parte del Programa de Evaluación de la Calidad de la Educación gestionado por la propia OEI hace más de una década, apuntó tres tipos principales de comparaciones, con sus ventajas e inconvenientes. El primero supone la selección de un criterio o indicador que sirve de referente para realizar la valoración oportuna. El segundo elige la comparación entre las distintas entidades que participan en la evaluación, bien sean países, escuelas o alumnos, y determina la posición de cada una en relación con el resto. El tercer tipo intenta evitar los riesgos de las anteriores al tener que seleccionar un criterio o comparar realidades educativas que actúan en muy diversas circunstancias, y opta por la comparación del mismo objeto educativo a lo largo del tiempo. 

El modo de comparación elegido manifiesta un determinado modelo educativo sobre la calidad de la enseñanza e incluso una estrategia propia para mejorar la educación, lo que sucede también en la forma como se presentan los resultados de la evaluación. La publicación ordenada de los resultados académicos de los alumnos de las escuelas de una zona o de un país, por ejemplo, suele implicar la asociación de esos resultados con la calidad de cada escuela y la importancia otorgada al esfuerzo autónomo que cada una de ellas debe desarrollar. También se presupone que la elección por parte de las familias de las mejores escuelas para sus hijos va a ser el mecanismo o revulsivo para que todas las escuelas se esfuercen por mejorar sus resultados y conseguir mayor número de alumnos y posiblemente con ellos también mayores recursos económicos. 

A la hora de presentar la información hay que tener en cuenta los riesgos a los que se enfrenta. Uno de ellos es la simplicidad en la transmisión de los resultados a la opinión pública, que en muchas ocasiones no se corresponde con el rigor de los informes, lo que provoca normalmente una comprensión inadecuada de la compleja realidad educativa de un país, de una escuela o de un programa educativo. Las últimas naciones en una comparación internacional de resultados o las últimas escuelas en una evaluación de un país o región pueden quedar marcadas por esa posición sin que se repare en las limitaciones de su contexto sociocultural, en la composición de su alumnado o en el posible esfuerzo realizado en los últimos años. En su capítulo en este libro, Patricia McLauchlan de Arregui ha analizado en detalle el tema de la difusión de los resultados de la evaluación. 

Un segundo riesgo apunta al uso indebido de inferencias no sostenidas por la evaluación realizada, lo que en muchas ocasiones se produce desde las evaluaciones individuales, sobre todo de los logros académicos de los alumnos, hacia el funcionamiento y la calidad de las escuelas y del conjunto del sistema educativo. A veces, sin embargo, dichas inferencias están de alguna manera implícitas en la evaluación correspondiente o en los modelos educativos subyacentes para los que el rendimiento académico de los alumnos es la genuina expresión de la calidad de una escuela o del sistema educativo. 

Por todo ello es preciso abordar las evaluaciones y la utilización de la información con el máximo cuidado, teniendo en cuenta no solo los efectos conceptuales e instrumentales del conocimiento y de la información generada, sino también los políticos y los simbólicos. Los resultados de la evaluación pueden convertirse en un poderoso instrumento de cambio si se cuida su utilización, si se evitan los riesgos de su mal uso e incluso de su falta de uso, si se sientan las bases para una correcta interpretación de los resultados y se establece un marco de participación y de debate que permita el lógico contraste de opiniones diversas ante el pluralismo valorativo presente en la evaluación.





Extraído de
Los resultados de las evaluaciones y su papel en las políticas educativas
Autor
Álvaro Marchesi

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