domingo, 25 de agosto de 2013

Consideraciones generales acerca de la evaluación curricular

Evaluar es más que medir, implica la existencia de juicios de valor, y esto tiene cargas éticas y políticas. Todo esto lo convierte en un proceso complejo y de difícil aplicación ¿Se trata de una cuestión simple técnico administrativa? ¿Qué aspectos hay que tener en cuenta en una evaluación curricular?


Resulta importante realizar algunas precisiones de otros órdenes como el teórico, ético y político del problema atendiendo a su propia idiosincrasia.

Evaluar el currículum desde una perspectiva global como la que se propone, es una tarea compleja que implica no sólo hacerlo desde sus aspectos explícitos y objetivables como formato, modos de desarrollo y concreción, sino también en cuanto a sus supuestos básicos que fundamentan y otorgan sustentabilidad a la propuesta curricular.

Es preciso destacar que las tradiciones en evaluación que siguen impregnando las prácticas educativas se han encargado de transformar una cuestión fundamental, con fuerte carga ética y política, en una cuestión preponderantemente técnica y administrativamente viable, restándole espacio a un debate profundo que atienda a las posibilidades formativas que realmente debe tener la evaluación, si es que a través de la misma se logra obtener información válida y que pueda ser adecuadamente valorada y utilizada.

Lo expresado anteriormente significa que es necesario tener conciencia del carácter axiológico de la evaluación ya que ella implica siempre un juicio de valor que deberá ser correctamente tenido en cuenta de acuerdo con las finalidades que se hayan planteado con respecto a los resultados de la evaluación y a su utilización.

También es pertinente señalar que la evaluación es uno de los aspectos más conflictivos y complejos del planeamiento y desarrollo curricular. Lo es en tanto estudiar y reflexionar acerca de la evaluación significa entrar en el análisis de todas las prácticas pedagógicas que tienen lugar en la institución y por lo tanto implica y compromete a todos sus miembros y a las condiciones contextuales.

Otro aspecto que tienen que ver con la evaluación curricular, es el referido a la exigencia de coherencia con respecto a las concepciones sustentadas frente a cada uno de los componentes del currículum (objetivos, contenidos, enseñanza, aprendizaje, etc.), lo que supone la construcción de metodologías adecuadas y de criterios de valoración pertinentes.

Es claro que un proceso evaluativo complejo como lo es el curricular, requerirá de apertura de enfoque para poder permitir la obtención de datos tanto de proceso como de resultados, y para abordar las distintas dimensiones curriculares a ser evaluadas. De lo anterior se deduce la necesidad de mantener también, la necesaria apertura metodológica, que de lugar a la utilización de diferentes técnicas y procedimientos de recolección de datos, para indagar adecuadamente los múltiples aspectos del desarrollo curricular, y para permitir al mismo tiempo la contrastación de los datos obtenidos.

Todo proceso evaluativo debe atender adecuadamente a la rigurosidad en la construcción de instrumentos pertinentes e idóneos y a los cuidados en su aplicación, teniendo en cuenta qué es lo que se pretende evaluar en cada caso, pero dando lugar al mismo tiempo a la consideración de procesos, situaciones o resultados no previstos.

Aspectos a tener en cuenta en el proceso de evaluación curricular
La elaboración de todo diseño de evaluación curricular y su desarrollo, exigen tener en cuenta una serie de requisitos a los que responder, a los efectos de asegurar su viabilidad y eficacia. Señalaremos a continuación aquellos que consideramos más importantes:

-Tiene que ser asumido y desarrollado por la Comunidad Educativa, ya que en ella se legitima la autonomía institucional y el compromiso de todos sus miembros.

-Debe ser entendido como una actividad diagnóstica que ofrezca posibilidades de mejora de las prácticas curriculares.

-Pretende / debe ser riguroso en su metodología.

-Tiene que ser holístico y retroalimentador, es decir que su aplicación tenga incidencia en la totalidad de aspectos o componentes del currículum y en las prácticas institucionales, aunque enfatice en actividades formativas y etnográficas.

-Debe indagar acerca de actitudes, valores y supuestos que subyacen a los tipos de información recogida a través de diversas fuentes. Por ello es importante recabar los juicios subjetivos de los profesores de modo que permitan interpretaciones en profundidad.

-Debe implicar la utilización de técnicas de recogida y análisis de datos contextualizadas, especialmente desde el enfoque cualitativo, sin renunciar a los datos estadísticos propios de una perspectiva cuantitativa.

-Sus resultados deberán ser interpretados y recogidos en un informe que se integre a los diferentes documentos institucionales, estimulando el flujo de información en todas las direcciones y sentidos.

-Deberá ser sistemáticamente contrastado con la realidad, para poder atender a cambios en la misma que lleven a planteamientos innovadores del modelo.

-En instituciones democráticas y abiertas los procesos evaluativos deben ser iniciados y realizados por los profesores de las propias instituciones educativas.




Extraído de
Fundamentos en humanidades
Universidad Nacional de San Luis
Año II - N° 2 (4/2001) / pp. 101 - 122
Evaluación curricular
Autora
Marta Brovelli
Universidad Nacional de Rosario

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