miércoles, 4 de diciembre de 2013

Factores que inciden el momento de asignar una calificación a los alumnos


Podemos observar numerosos factores que inciden en el momento de asignar una calificación, algunos dependen del docente, otros del alumno, de la cultura de la estratificación, de mandatos institucionales ¿Es la calificación escolar, fruto de un proceso objetivo?


Existen doce factores que inciden de manera recurrente e imbricada en la decisión del docente al momento de la asignación de la calificación a sus alumnos:
·      mandato institucional,
·      formación profesional del docente,
·      alienación social,
·      pedagogía de la evaluación,
·      motivación,
·      preferencias,
·      parafernalia de la evaluación,
·      sentimientos y emociones,
·      memorización,
·      exclusión y facilismo,
·      fraudes y  
·      factor de angustia y nerviosismo.

Es interesante observar como hay agrupaciones de factores que a la vez permitieron organizarlos en categorías más específicas, que sin ser independientes totalmente nos conducen a la construcción de cinco categorías menos fragmentadas en la trama: calificagénesis, mandato institucional, factores del docente, factores del alumno y la cultura de la estratificación, selección y exclusión escolar. Ésta última y las dos primeras tienen como fin la reproducción teleológicamente hablando, no así los factores del docente y factores del alumno; para el caso de los factores del docente éstos se amalgaman para tratar de consolidar la docencia como una profesión, para el caso de los factores del alumno ocasionan que se trastoque la finalidad de la educación haciendo que los alumnos se enfoquen en el problema y no en la solución, es decir; el alumno está más preocupado por obtener una buena calificación y no por apropiarse del conocimiento; pero éstos dos fenómenos terminan por formar un círculo vicioso que engloba a los anteriores y conducen finalmente hacia la reproducción de este esquema de evaluación o valoración.

También, el análisis manifiesta que todo esto no es un círculo completamente invulnerable o estático, sino todo lo contrario, es un fenómeno mutante y sumamente dinámico, el cual contiene un núcleo en constante ebullición y del que sobresalen de entre todos lo demás, dos fenómenos en constante pugna. El primero encaminado hacia la ruptura de la reproducción, que aunque no corresponde propiamente al concepto de resistencia al cual hace mención Henry Giroux, ya que según este teórico, la teoría de la resistencia establece que ésta se da siempre y cuando existan planteamientos de carácter intelectual e ideológico por escrito, lo cual denominaremos como una resistencia intuitiva, que la podemos identificar como rechazo sistemático pero sin argumentos a ser etiquetado por números llamados calificaciones y que estos conllevan a una clasificación de buenos, regulares o malos y que el ser humano, ya por temor o instinto de conservación los rehuye, los rechaza; es precisamente esa situación la que condiciona y le da razón existencial de ser al siguiente fenómeno.

El segundo, corresponde propiamente a lo que Edmund Husserl en su trabajo “La idea de la fenomenología” denomina como situación fenomenológica inmanente del ser humano, en donde por un lado, se presenta la esencia de libertad del ser humano y por el otro, la esencia de la dominación del hombre por el hombre. Dicho de otra manera, el humano rechaza a ser calificado, pero al mismo tiempo acepta la calificación como instrumento de poder y control hacia los demás como consecuencia de todo el proceso ideológico al que se ha visto sometido desde el inicio de su transitar por las instituciones educativas, y que muchas de las veces inicia mucho antes, en el seno familiar y religioso.



Extraído de
LAS CALIFICACIONES, ¿CONTROL, CASTIGO O PREMIO?
Jesús Rivas Gutiérrez Universidad Autónoma de Zacatecas, México
José Ruíz Ortega Escuela Preparatoria “Candelario Guisar”, México

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