miércoles, 30 de octubre de 2013

La evaluación del currículum como proceso



La evaluación en Educación está socialmente ligada a un cierto “punto final” o “momento de la verdad”, centrándose en el resultado ¿Es positivo considerar este aspecto como el importante? ¿Puede la evaluación pensarse como una búsqueda de mejoras? En este caso ¿Qué aspecto merecen ser tomados en cuenta?


La necesidad de ver la evaluación curricular como continua y situada, para poder atender a las características propias del currículum en cuanto a su dinamismo y sucesivos procesos adaptativos, y el otro referido a discriminaciones conceptuales del campo, tales como las de currículum escrito y currículum real o en acción, nos conduce a la necesidad de realizar algunas consideraciones y especificaciones que otorguen mayor claridad a la compleja tarea de evaluación curricular.

En primer lugar es necesario pensar la evaluación curricular como proceso, capaz de atender a sus diferentes momentos desde el diagnóstico, a la elaboración del diseño curricular y a su puesta en acción, como también a los resultados obtenidos. Es indudable que la evaluación del currículum real, debe realizarse en el escenario en el que se desarrolla el currículum, es decir en la institución formadora y también en otros escenarios que el diseño curricular haya previsto para el cumplimiento de diversas actividades de formación y práctica. Esto permite ubicar el o los lugares en los que se realizará la evaluación.

Corresponde preguntarse ahora quiénes serán los responsables de llevar a cabo el proceso evaluativo. Si se parte de criterios ya legitimados en cuanto a la mayor autonomía de docentes y de instituciones, a la mayor profesionalidad docente, al valor de la implicación directa de quienes son responsables del desarrollo curricular, no hay dudas que quienes se encuentran en principio en mejores condiciones para realizar la evaluación curricular son sus propios actores.

Dado que todo proceso de evaluación es una cuestión compleja tanto desde lo teórico metodológico, como desde los aspectos relacionales y comunicacionales, habrá que tener en cuenta algunos problemas como los siguientes cuando se pretende instalar su utilización de modo sistemático y continuo:

-En primer lugar los procesos de evaluación y autoevaluación si bien pueden tener gran potencialidad por el interés y energías puestas en él por sus protagonistas, corren el riesgo de la carga de subjetividad volcada en ellos, en tanto los evaluadores profesores, alumnos, etc.-, actúan a partir de sus creencias, intereses, preconcepciones.

-Resulta imprescindible crear un clima favorable hacia los procesos evaluativos a través de espacios de análisis, discusión y elaboración de propuestas que cuenten con el consenso de todos aquellos que se van a ver implicados en la evaluación.

-La falta de práctica y de formación teórica y metodológica en procesos de evaluación complejos como al que nos estamos refiriendo, requerirá de previsiones en cuanto a la selección y formación del personal responsable.

-La claridad en cuanto a las finalidades de la evaluación, los modos de llevarla a cabo, la calidad de los instrumentos, el análisis de los datos recogidos, la utilización y los modos de difusión de los resultados, los responsables a cargo de las diferentes acciones a llevar a cabo, constituyen cuestiones centrales para producir actitudes favorables y de credibilidad hacia la evaluación.

-La propuesta de evaluación curricular debe preceder a su desarrollo, de modo tal posibilitar su apreciación en relación con los aspectos formativos que ella tiene para los docentes, evitando así su percepción como medio de control y posible sanción. Esta es una manera de prever los posibles conflictos.

-Una propuesta realista de evaluación curricular tendrá que tener en cuenta el tiempo que requerirá tanto la formación de los evaluadores como la realización de las acciones diseñadas, para poder atender adecuadamente a situaciones de proceso, que implican reflexión, re diseño y modificaciones de las prácticas curriculares e institucionales.




Extraído de
Fundamentos en humanidades
Universidad Nacional de San Luis
Año II - N° 2 (4/2001) / pp. 101 - 122
Evaluación curricular
Autora
Marta Brovelli
Universidad Nacional de Rosario

jueves, 24 de octubre de 2013

Más paradojas en la evaluación educativa


¿Qué tiempo lleva aprender? ¿Es igual para todos? ¿La evaluación es congruente con estos conceptos? ¿Qué sucede en “el día después del examen”? La Educación pretende mejorar a las personas ¿La evaluación sirve a este concepto? ¿O para competir?
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Aunque muchos aprendizajes significativos tienen lugar en periodos de tiempo prolongados, la evaluación se realiza en un tiempo corto e igual para todos.

Los ritmos de aprendizaje son diferentes para cada alumno, aunque el sistema sitúa los momentos de evaluación en unas fechas fijas e iguales para todos.

«La suposición de la que parten las evaluaciones consiste en señalar que es posible medir los aprendizajes en el mismo momento que ocurren, o dentro de un curso escolar y que, para ello, es útil recurrir a la creación de situaciones más formalizadas en las que la medición puede ser realizada. Esta situación es controvertida para nosotros, en tanto reconocemos que los aprendizajes significativos necesitan tiempos de consolidación en los que los temas o problemas enseñados pueden ser relacionados con otros y que, probablemente, el verdadero aprendizaje tenga lugar cuando el alumno o la alumna se encuentren fuera del sistema o de la clase en donde se planteó la situación de enseñanza» (Litwin).

Algunos alumnos dicen al día siguiente del examen: «No me acuerdo de nada». Se ha producido una memorización rápida que ha tenido como fin el éxito académico inmediato. ¿Qué queda de todo ello en la mente y en la persona?

El alumno, todos los alumnos, se preparan para el día del examen. Y suelen acogerse mal las excepciones de quienes no pueden o no están en condiciones de acudir con todos los compañeros a esa cita inexcusable y decisiva.

Esas situaciones, excepcionalmente importantes, tensan al alumno y provocan una situación presionante. Cuando alguno acude al profesor para solicitar una nueva oportunidad se alude a la igualdad de oportunidades respecto a los compañeros.

Da la impresión de que lo importante es saber en ese preciso momento. Si alguno manifiesta que domina una materia, pero que en el momento del examen se quedó bloqueado, se le aconseja que espere una nueva oportunidad.

Paradoja
Aunque la finalidad de la enseñanza es conseguir personas que mejoren la sociedad, la cultura de la evaluación genera competitividad entre los alumnos.

Resulta lamentable comprobar cómo muchos alumnos consideran a los otros no compañeros, sino rivales. Se ocultan o niegan la información, no se prestan los apuntes, pretenden hacer un reparto ajustado a lo que ha hecho cada uno en los trabajos de grupo, presentan a los profesores trabajos que ocultan a los compañeros...

Pocos podrán discutir la idea de que la finalidad de la Universidad y del trabajo que se realiza dentro de ella es la mejora de la sociedad. ¿Para qué los conocimientos?. Si se utilizan para oprimir, destruir, engañar, ¿no había que preguntarse cuál es el sentido del saber?

La competitividad se está extendiendo no ya a la comparación de los resultados de los alumnos, sino al de las instituciones. Se trata de conseguir mejores resultados que otras Facultades, que otros cursos...

Esas comparaciones se hacen sin tener en cuenta las condiciones de partida, los medios disponibles, la capacidad inicial de los alumnos. De esta manera, se pretende evaluar las instituciones, exclusivamente, por los resultados que obtienen los alumnos. No se trata, pues, de llegar al máximo de lo que puede alcanzar; sino de conseguir llegar más allá que los demás.

Este fenómeno, muy del gusto de la cultura neoliberal, da lugar a pretendidas mediciones realizadas por pruebas estandarizadas, a la confección de listas clasificatorias e, incluso, a la concesión de prestigio y ayuda a quienes queden los primeros. Es difícil negar que éste es un buen camino para incrementar las desigualdades y la injusticia.



Autor
Miguel Ángel Santos Guerra
Universidad de Málaga.
En Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado
20 paradojas de la evaluación del alumnado en la Universidad española


lunes, 14 de octubre de 2013

Tipos de evaluación educativa

La evaluación en Educación es objeto de numerosos análisis y clasificaciones. La teoría distingue diversas categorías, tanto por su finalidad, dependiendo de quién sea el evaluador o el momento en que se lleve a cabo ¿Qué finalidades tienen cada tipo de evaluación? A continuación se describe los diferentes tipos.


Existen diferentes tipos de evaluación de acuerdo a ciertos criterios que se deben conocer para aplicar con pertinencia este proceso.

Por su finalidad y función: la evaluación es formativa y final.
a.-Función formativa.- La evaluación con funcionalidad formativa se utiliza preferentemente como estrategia para mejorar y ajustar acerca de la marcha de los procesos educativos, para lograr los objetivos planteados está función esla más apropiada para la evaluación de procesos.

b.- Función sumativa.- Esta evaluación se utiliza con mayor frecuencia en la evaluación de productos, es decir de procesos terminados con realizaciones precisas y valorables, con la evaluación lo que se pretende es determinar el valor de su funcionalidad.

Según los agentes evaluadores.
a.-Evaluación interna.- Es aquella que es llevada a cabo y promovida por los integrantes de una institución educativa en ella se ofrecen diversas alternativas para su realización: autoevaluación heteroevaluación y coevaluación. Autoevaluación, consiste en que los evaluadores valoran su propio proceso0 de aprendizaje. Los roles de evaluador y evaluado coinciden en la misma persona.

Está evaluación está estrechamente ligada a la corriente humanística y es el mismo sujeto de aprendizaje el que emite un juicio sobre los logros alcanzados en el plano conceptual, actitudinal y procedimental, es un medio idóneo para que el estudiante reflexione sobre sí mismo y sobre su desempeño en lo personal y social, reconoce las capacidades alcanzadas por el propio estudiante para reconocer sus logros.
Parafraseando a Guardine podemos decir que en la autoevaluación está el acto por el cual la persona se acepta a sí misma. Reconociendo sus límites pero sin renunciar al esfuerzo de superación en lo personal y social.

Tobón Sergio, la define como: “el proceso por medio del cual la propia persona valora la formación de sus competencias o destrezas con referencia a los propósitos de formación, los criterios de desempeño, los saberes esenciales y las evidencias requeridas. De esta manera, la persona construye su autonomía asumiéndose como gestora de su propia educación; además, aporta información valiosa para que la propia institución educativa le reconozca sus logros. La autoevaluación tiene dos componentes: el autoconocimiento y la autorregulación. Él autoconocimiento es un diálogo reflexivo continuo de cada ser humano consigo mismo que posibilita tomar conciencia de los propios aprendizajes que es necesario construir y de cómo va dicha construcción. La autorregulación es la intervención sistemática y deliberada con el fin de orientar la construcción de aprendizajes de acuerdo a un plan trazado”.

A continuación se recomienda algunas pautas para que la autoevaluación tenga éxito:
·      Crear un espacio de confianza y aceptación dentro de la institución educativa con el fin de que los sujetos puedan expresarse de manera libre y espontánea en torno a su formación.
·      Generar el hábito en los educandos de comparar los logros obtenidos con los objetivos propuestos
·      Facilitar que los mismos sujetos se corrijan.
·      Construir en los educandos    la actitud de asumir   la autoevaluación con responsabilidad y sinceridad.
·      Orientar a los educandos en escritura de sus autoevaluaciones.
·      Crear en los docentes la necesidad y admisión de la autoevaluación como herramienta en el proceso de aprendizaje.

El tan ansiado objetivo de formar estudiantes y profesionales autónomos y responsables solo puede lograrse cuando los acepten a la evaluación como control interno más que como un dictamen externo. Quinquer, recuerda al decir que: “Se considera primordial promover la autonomía del educando; para ello es necesario desarrollar métodos pedagógicos orientadora a fomentarla, y una de ellas es el uso permanente de la autoevaluación

Coevaluación.-Consiste en una estrategia por medio de la cual los sujetos valoran entre sí los aprendizajes de acuerdo con unos criterios previamente establecidos o definidos. De esta manera, un sujeto recibe retroalimentación de sus pares con respecto a su aprendizaje y desempeño. La coevaluación requiere de la puesta en práctica de las siguientes pautas:

·      Concienciar a los estudiantes sobre la importancia de los comentarios responsables de los compañeros para mejorar el desempeño.
·      Generar en el grupo un clima de confianza y aceptación que permita la libre expresión.
·      Asesorar a los docentes en cómo orientar e implantar los procesos de coevaluación en el aula.

La coevaluación pasa a ser un diálogo participativo en el que los pares emiten sus propios criterios en la búsqueda de una superación mutua corrigiendo errores o planteando soluciones a los problemas planteados.

Heteroevaluación.- Consiste en la valoración que hace una persona de los conocimientos, saberes o aprendizajes de otra persona, teniendo en cuenta los logros y los aspectos por mejorar de acuerdo con unos parámetros previamente acordados los actos de valoración es ante todo un proceso de comprensión, el cual, desdela complejidad, implica para el docente hacer parte de éste, involucrarse, colocarse en el lugar del estudiante sin perder el propio lugar como profesional. De aquí que evaluar es un acto de responsabilidad y equidad por cuanto consiste en reconocer el aprendizaje del educando por pequeño o grande que sea teniendo en cuenta la multidimencionalidad del desempeño y de la inteligencia. Por lo tanto evaluar implica respeto a la diferencia, discrecionalidad y confidencialidad en la información, se sugiere las siguientes pautas.
·      Preparar a los sujetos para tener una disposición a someterse a la heteroevaluación por parte del docente, de la institución o del Estado.
·      Valorar la formación de los aprendizajes en relación a actividades referentes o relacionantes.
·      Tener en cuenta los resultados del auto y la coevaluaciones.
·      Escuchar a los estudiantes y resolver sus principales inquietudes frente a la valoración evitando la verticalidad y la imposición.
·      Brindar las suficientes oportunidades a los educandos de alcanzar los logros previstos teniendo en cuenta sus potencialidades.
·      Revisar periódicamente las técnicas e instrumentos de valoración con el fin de mejorar la calidad del proceso.

b.-Evaluación externa.- Se da cuando agentes no integrantes de una institución educativa evalúan su funcionamiento suelen ser el caso de la “evaluación de expertos”. Estos evaluadores pueden ser Supervisores educativos, miembros de la administración, investigadores, equipos de apoyo a la escuela. Estos dos tipos de evaluación se complementan y son muy necesarios la evaluación interna y externa, está última corre el riesgo de tener parámetros alejados de la realidad sin tener en cuenta los intereses de los integrantes de los involucrados en un proceso educativo.

Según el momento de aplicación.
a.- Evaluación inicial o diagnóstica.- Se realiza al comienzo del período educativo o de una unidad didáctica. Consiste en recoger los datos de la situación en la que se encuentran los estudiantes al inicio de un aprendizaje. Es imprescindible para iniciar cualquier proceso, para decidir los objetivos que se deben conseguir y para valorar si al final de un proceso los resultados son satisfactorios o no se puede aplicar al inicio del año escolar al inicio del trimestre o quinquimestre o de un módulo, se realiza con el propósito de verificar el nivel de conocimientos, procedimientos y aptitudes de los estudiantes necesarios para enfrentarse a los nuevos aprendizajes si los estudiantes en su mayoría demuestran tener los requisitos para abordar el curso, habrá una luz verde para seguir adelante con los objetivos, pero si se descubre que no cuentan con dichos requisitos ,se deberán hacer reajustes en la planeación.

A continuación se detallan los propósitos perseguidos por la evaluación diagnóstica:
·      Establecer los prerrequisitos que debe tener el estudiante antes de iniciar un nuevo aprendizaje.
·      Identificar los conocimientos previos que marcan el punto de partida para el nuevo aprendizaje.
·      Detectar carencia de lagunas que puedan dificultar el logro de los objetivos planteados.
·      Diseñar actividades orientadas a la nivelación del aprendizaje.
·      Detectar conocimientos que ya han sido dominadas para evitar la repetición.

Para realizar esta evaluación es clave establecer los prerrequisitos y los conocimientos previos del estudiante para iniciar un nuevo aprendizaje, está evaluación permite demás determinar las necesidades e intereses de los educandos.

b- Evaluación formativa o de procesos.-La evaluación formativa es de gran importancia dentro de la concepción formativa de la evaluación porque permite tomar decisiones para mejorar, la evaluación del desarrollo del aprendizaje escolar se refiere al proceso sistemático y continuo mediante el cual se determina el grado en que se logran los objetivos, si como resultado de la evaluación se descubre que los objetivos se están alcanzando en un grado menor al esperado o que no se están logrando se debe hacerse una revisión de los planes,de las actividades realizadas, de la actitud del maestro de la de los alumnos y los objetivos que se pretenden, de esta manera la evaluación desempeña su función retro alimentadora.

Consiste en la valoración a través de la información recogida en forma continua y sistemática del funcionamiento de una institución educativa de un programa o aprendizaje a lo largo de un período de tiempo fijado para alcanzar las metas propuestas, la evaluación de procesos es de gran importancia dentro de la concepción formativa de la evaluación, porque permite tomar decisiones para mejorar, es un proceso sistemático y continuo mediante el cual se determina el grado en que se logran los objetivos, la función es de retroalimentar el proceso.

La evaluación formativa es un proceso que pretende:
·      Informar tanto al estudiante como al maestro acerca del progreso alcanzado por el alumno.
·      Localizar las deficiencias observadas durante un tema en el proceso de ense- ñanza aprendizaje.
·      Valorar las conductas del estudiante durante el proceso para descubrir cómo alcanza los objetivos propuestos.

La evaluación formativa tiene lugar al final de un tema, una unidad o una serie de actividades; tiene un papel importante dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje, es la encargada de orientar la actividad según la forma en que se van alcanzando los objetivos, si se han cumplido significa que se debe avanzar, por el contrario si muestra deficiencias en los logros se deberán hacer las rectificaciones y ajustes necesarios al plan motivar nuevamente a los alumnos y examinar a los objetivos.

c.- Evaluación final.-Consiste en recoger y valorar los datos al finalizar un período de tiempo previsto para la realización de un aprendizaje o la consecución de unos objetivos; tiene lugar al término de cada unidad de aprendizaje, se vale de la observación y del registro de respuesta y comportamiento de los estudiantes obtenidos a través de los instrumentos de evaluación, la función de esta evaluación es establecer lo que los estudiantes han aprendido durante un periodo determinado, con el fin de cerciorarse que estos aprendizajes correspondan al nivel que les permitirá desarrollar los conocimientos de las etapas siguientes, es complementaria a la evaluación formativa en el sentido de que está última permite al docente tener una mayor claridad y certeza sobre los juicios formulados sobre el aprendizaje de los estudiantes, como también comprende la aplicación de instrumentos que permiten a los estudiantes demostrar lo aprendido, el uso de distintos instrumentos hace que la evaluación sedativa se diversifique y facilite a los estudiantes varias maneras de demostrar sus aprendizajes, las calificaciones deben considerarse como la formalización de los juicios que el maestro hace sobre los aprendizajes de los alumnos, las calificaciones deben reflejar los avances.

Los propósitos de la evaluación final son:
·      Valorar las conductas finales que se observan en el educando.
·      Certificar que se hayan alcanzado los objetivos propuestos.
·      Hacer una recapitulación de los contenidos de aprendizaje sobre los que se ha trabajado a lo largo del curso.
·      Integrar en uno solo, los diferentes juicios de valor emitidos sobre un alumno a través del curso. La utilización de informes donde se comunican los resultados de los aprendizajes, mejora en forma sustancial el uso de la calificación, permite el dialogo entre docentes y estudiantes, y entre maestros y padres.




Extraído de:
Los instrumentos de evaluación y su incidencia en el rendimiento escolar en los estudiantes de la escuela dr. Darío Guevara del Caserío Ladrillo
Trabajo de Investigación previa a la obtención del Grado Académico de Magister en Evaluación Educativa
Autora: Lcda. Isabel Paredes Chauca
Directora: Dra. Mg. Sonia Navas Montero


lunes, 7 de octubre de 2013

¿Para qué sirven las notas en las escuelas?



Las notas o calificaciones escolares tienen otros sentidos, más allá de los enunciados ¿Cuáles son? Muchas veces parecen ser el fin de todas las actividades ¿Se discute al respecto? Como siempre los supuestos sociales nos resultan invisibles, los hemos naturalizados. Los siguientes párrafos, nos brindan una mirada profunda sobre el tema, y nos pueden ayudar a desocultar aspectos importantes.


La calificación enfocada al problema, perdiendo las soluciones
Al hacer un intento por traslapar o yuxtaponer expresiones de la información en relación a las calificaciones, encontramos reiteradamente que la evaluación concretada en un signo o símbolo denominado calificación ha servido para:

·      Sustituir la cultura pedagógica por la cultura de la “calificamanía” o mejor conocida como la pseudo cultura de la evaluación.
·      Ocultar la verdad de la intención de alienantes y alienados.
·      Conservar el poder y control tanto a nivel individual como grupal.
·      Insertarse como parte de un proyecto que ve al ser humano como un objeto más en el espacio y proceso de producción.
·      Legitimar el racismo y la discriminación entre seres humanos.
·      Evidenciar que fue el resultado de un proceso de transformación social que la industrialización monopolizó para su beneficio exclusivo.
·      Indicarnos que las instituciones educativas del mundo cayeron en la trampa que impide discutir realmente los grandes problemas de la educación.
·      Quedarnos atrapados en esta trampa, autoridades y docentes por largos períodos sin dar oportunidad a las innovaciones pedagógicas.

Por lo tanto, “...cada sistema de enseñanza institucionalizada debe las características específicas de su estructura y de su funcionamiento al hecho de que debe producir y reproducir, a través de los medios propios de la institución, las condiciones institucionales cuya existencia y persistencia son necesarias tanto para el ejercicio de sus funciones propias...como para la reproducción de una arbitrariedad cultural...cuya reproducción contribuye a la reproducción de las relaciones entre los grupos y las clases”.

Significa que el sistema educativo quizá sin desearlo, ha provocado con el procedimiento actual preconizado de la asignación de una calificación como signo o símbolo que acredita, califica o certifica los “saberes” del estudiante como parte del proceso de evaluación un resultado inverso, es decir; los estudiantes también al verse sometidos a ese proceso de ideologización, han construido los mismos esquemas conceptuales y conductuales que el sistema, la escuela, los maestros y los padres han reproducen de generación en generación, originando en ellos una preocupación superior por un número mayor al seis que por aprender o apropiarse del conocimiento; su atención se centra en el problema que representa el como acreditar, olvidando que sería más sencillo y más tranquilo su transitar por el plantel educativo si se enfocara en realmente aprender, situación que le permitiría en determinado momento tener los argumentos y los elementos necesarios para cuestionar y/o debatir una calificación incorrecta; de otra forma, seguirá sucediendo lo que acontece día a día dentro de los salones de clase, el alumno se resigna a la calificación justa o injusta, otorgada por el maestro, en base al número de aciertos obtenidos, sin la posibilidad de cuestionarla por el hecho de carecer de elementos y fundamentos; Jurjo Torres Santomé dice al respecto:

Esta peligrosa y errónea concepción de los exámenes o evaluaciones, reducidos a ser los únicos objetivos de la escolarización, puede ser la explicación única o parcial o las dificultades encontradas a la hora de introducir innovaciones en los contenidos y en las estrategias de enseñanza y aprendizaje en las aulas...El arma magisterial por excelencia es el temido y odiado examen. Un medio académico útil para demostrar...no lo que se sabe, sino lo que se puede escribir...esta modalidad de evaluación tiene mucho que ver en el progresivo sentimiento de repulsión hacia la cultura, los libros...que adquiere un sector importante de estudiantes...Este odio...encuentra su más significativa manifestación en el fracaso escolar y en la deserción” .

Es sumamente interesante observar como la información obtenida en este trabajo de análisis coincide con lo expresado por los teóricos, en el sentido de que hay un enfoque incorrecto en relación a la utilidad y función de los exámenes y las calificaciones dentro de los procesos de evaluación; en que hasta el momento no existe una explicación lógica y convincente del porque se le debe de dar tanta importancia a las calificaciones, tanto que hasta el discurso oficial también carece de argumentos de peso que justifiquen su razón de ser, su utilidad y beneficio positivo en el proceso educativo. También la retórica educativa se ha enfocado meramente al problema de la valoración rápida e incuestionable para poder segregar, estratificar y eliminar sin cargo de conciencia ni protesta individual ni social, centrándose solamente con ello en la solución al problema de infraestructura insuficiente, financiamiento improductivo y rol de clase, olvidando que cuando se enfoca en el problema es difícil ver las soluciones más allá del problema mismo, es decir, la famosa crisis educativa.

Encontrar una explicación al fenómeno referido de las calificaciones, posiblemente se encuentre en la escasa profesionalización del docente y de la docencia misma que se realiza, enfrentar una situación tan inevitable y tan compleja, pero a la vez tan necesaria y trascendental como lo son las calificaciones, es mucho más problemático cuando se carece de un interés y una motivación para realizarlas de una forma ética y moral o porque posiblemente sólo se conoce una forma de hacerlo, que es la forma tradicional, es decir, tantos aciertos en tu examen escrito, tanto de calificación, si me caíste bien o mal, ya veremos, si no me obedeciste o fuiste sumiso conmigo, tendrás tu castigo o tu premio; como se refirió anteriormente, posiblemente la respuesta y parte de la solución este en la profesionalización de la docencia.



Extraído de
LAS CALIFICACIONES, ¿CONTROL, CASTIGO O PREMIO?
Jesús Rivas Gutiérrez Universidad Autónoma de Zacatecas, México
José Ruíz Ortega Escuela Preparatoria “Candelario Guisar”, México

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