martes, 27 de mayo de 2014

¿Qué sentido tiene la evaluación institucional?


Existe un amplio acuerdo en la teoría sobre la importancia de la Evaluación en Educación, y también en que todo debe ser evaluado. Una variante de importancia es la Evaluación Institucional ¿Qué razones encuentran para Evaluar?  ¿Cuáles son las características y funciones de la evaluación institucional? ¿Qué funciones cumple la evaluación?


Responder a esta pregunta constituye el primer paso para una evaluación educativa, más específicamente hablando, para una evaluación institucional.

Cualquiera que sean las razones para una evaluación, esta debe “responder a la percepción teórica que la guía” (Alvarez Méndez); es decir, debe mantener una coherencia entre la concepción de base y las acciones concretas. El tipo de evaluación que se realice, el efecto que produzcan sus resultados en la institución, y las motivaciones para aplicarla reflejan la concepción que tiene el evaluador sobre la evaluación. Dependiendo de cuáles sean los motivos que subyacen a ella, puede disminuirse o incrementarse el reconocimiento que la evaluación tiene en sí misma como proceso.

Hay muchas razones para evaluar; de acuerdo con Lamaitre, las fundamentales son las siguientes:

          Tener acceso y emplear información pertinente
          Analizar los resultados del aprendizaje de los alumnos
          Tomar decisiones: promoción, titulación, etc.
          Diseñar planes de mejora
          Monitorear y hacer seguimiento a los procesos e involucrados
          Adecuar la acción didáctica a las necesidades del alumnado
          Iniciar el proceso de acreditación institucional.

En todos los casos, los resultados del proceso constituyen puntos de partida para la planificación de los cambios correspondientes; por ello la evaluación adquiere su valor como una herramienta de conocimiento objetivo de una realidad, desterrándose así la idea errada de que tiene un fin en sí misma.

Características y funciones de la evaluación institucional
Una vez determinados el porqué y el para qué de la evaluación institucional, conviene conocer las características y funciones que cumple, antes de embarcarse en ella.

Cardona y Fernández Díaz consideran varias características para ser asumidas en la acción evaluadora. Las más importantes son:

    Es un proceso que se realiza en un periodo de tiempo y que involucra varias etapas de un ciclo continuo. Luego de la implantación del plan de mejora, se reinicia para valorar su eficacia.
    Es contextualizada porque responde a las características específicas de la institución evaluada.
    Es sistemática ya que constituye un conjunto de fases organizadas y secuenciadas.
   Es intencional porque exige una planificación previa según al tipo de evaluación adoptada y en concordancia con los objetivos de la institución.
    Es integral porque toma en cuenta a todas las variables de la institución y emplea diversas técnicas e instrumentos de recogida de información según  la planificación establecida.
    Está diseñada técnicamente, aplicando conocimientos técnicos propios de los procesos evaluativos en la implantación, en la determinación de indicadores, en la elección de instrumentos de recogida de información, y en la aplicación de la técnica de análisis de datos, entre otros.
    Recoge información que es relevante desde el punto de vista de la toma de decisiones y del concepto de calidad que se maneje en la institución. Información que es fiable, es decir, precisa y rigurosa; y que es válida en tanto mide lo que debe medir.
   Emite juicios de valor en función de criterios previamente establecidos por la institución para contrastar la información  recogida.
    Tiene carácter informativo: el proceso así como los resultados de la evaluación son compartidos con los miembros de la institución con fines de adopción de medidas correctivas
    Tiene finalidad formativa en la medida que permite perfeccionar los procesos y los resultados de la acción educativa.
    Permite la toma de decisiones que se cristaliza en el plan de mejora a fin de intervenir en los ámbitos de la institución detectados como puntos débiles.
    Es continua porque retroalimenta sobre los factores susceptibles de mejora.
    Es cooperativa debido a que involucra a todos los estamentos y miembros de la institución.

Para Cardona y Fernández Díaz, la evaluación institucional cumple las siguientes funciones:

a.   Función formativa:
          Ayuda a desarrollar la acción educativa en las mejores condiciones posibles.
          Individualiza el aprendizaje. b.  Función social:
          Acredita ante la sociedad los aprendizajes logrados por los alumnos.

c.   Función de poder de control:
          “…forma tecnificada de ejercer el control y la autoridad…” (Gimeno)

d.  Función de proyección psicológica:
          Permite el reconocimiento de los propios éxitos y fracasos.
          Motiva a quienes se encuentran involucrados en ella.

e.  Función de apoyo a la investigación:
          Fuente de información y conocimiento de los elementos del sistema educativo y de la calidad de servicio que se brinda.



Extraído de
Sobre la evaluación de instituciones educativas
Rosa María Tafur Puente
En Blanco & Negro (2013) Vol. 4 N° 1

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