viernes, 11 de julio de 2008

Evaluar para mejorar

Con respecto a las evaluaciones en Educación, surge una primera pregunta, ¿Qué evaluamos?, o dicho de otra manera ¿A que nivel de evaluación nos referimos? En este caso, la respuesta es simple, podemos evaluar Sistemas Educativos, Instituciones, Docentes, y Alumnos. Otra pregunta puede ser ¿Para que evaluar?, a lo que se suele decir “para acreditar”, ya sea esto la aprobación política de algunas medidas, el nivel de calidad institucional, el puntaje de un determinado docente, o la titulación de un alumno.

Pero la evaluación debe tener otras utilidades más trascendentes, como la de ser un camino hacia la mejoría, “Evaluar para mejorar”, para reflexionar sobre qué acciones nos han llevado o nos pueden llevar a superarnos, sea cual fuere el nivel que se trate.

Refiriéndose a las evaluaciones de sistemas educativos, el PREAL (Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe), ha identificado, entre otros, los siguientes fines de los sistemas de evaluación:
  • Informar a la opinión pública sobre la calidad educativa y generar cultura social de la evaluación.
  • Proporcionar información para investigación aplicada sobre impacto de variables sociales y escolares sobre el aprendizaje y los tipos de intervenciones más efectivos.
  • Identificar áreas o unidades prioritarias de intervención focalizada para garantizar igualdad de oportunidades.
  • Motivar mejoras y logros, vía la comparación o emulación.
  • Identificar deficiencias en los resultados de los sistemas educativos y movilizar apoyo público para intervenciones alrededor de metas claras de aprendizaje.
  • Devolver información a escuelas y maestros para análisis y planes de mejoramiento.
  • Brindar a padres información para evaluar y controlar calidad.
  • Contribuir a establecer o monitorear estándares de calidad.
  • Certificar el dominio de competencias por estudiantes que finalizan un determinado nivel de enseñanza.
  • Seleccionar a estudiantes, escuelas o jurisdicciones para incentivos y acceso a programas.
  • Evaluar impacto de políticas, innovaciones o programas específicos.
  • Retroalimentar el currículo y los planes de estudio.
  • Realizar estudios de costo-beneficio que orienten decisiones sobre distribución de recursos.
  • Contar con argumentos para gestión de presupuesto o justificar cambios en orientaciones.
  • Analizar el peso del factor docente en los aprendizajes e influir en la formación, capacitación y desempeño de los maestros. Así como también, para establecer un sistema de incentivos
  • Promover una responsabilidad efectiva de todos los actores involucrados en los procesos educativos, incluyendo a los propios estudiantes.

De todos los ítems, surgen con mayor importancia los relacionados con la búsqueda de mejoras, y esto mismo podemos aplicarlo en todos los niveles, que cada evaluación áulica o de otros niveles, sirva para iluminar la búsqueda de obstáculos y su superación, el perfeccionamiento del docente, el mejoramiento institucional y el del sistema en su conjunto.

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