sábado, 28 de agosto de 2010

¿Cuáles son los principales hallazgos en el campo de la evaluación ?


COORDINACIÓN EDUCATIVA Y CULTURAL CENTROAMERICANA

Colección Pedagógica Formación Inicial de Docentes Centroamericanos de Educación Primaria o Básica

Evaluación de los Aprendizajes en la Escuela Primaria: una Nueva Visión

Armando Najarro Arriola

¿Cuáles son los principales hallazgos científicos que se han identificado en el campo de la evaluación (para evaluar científicamente) de los aprendizajes?

 
Cuales son los principales hallazgos en el campo de la evaluación 3 de 11
 
 

Cuando se critica algo, hay que tener buen cuidado de no caer con el tiempo en aquellas mismas acciones que se han criticado. Tal es el caso de Carlos quien de estudiante era acérrimo crítico de la profesora Blanca, a quien señalaba de evaluadora medieval. Esto se basaba en las actitudes de la docente, quien rodeaba sus actividades evaluativas de temor, tensión y frialdad. Sin embargo, Carlos más tarde se hizo docente y casi inconscientemente empezó, en sus evaluaciones, a imitar a su profesora Blanca. Evaluaba al mejor estilo tradicional: pedía respuestas de memoria, fomentaba la repetición, regañaba mucho a sus niños y niñas, el mínimo error era suficiente para anular una respuesta y se portaba frío e intratable con ellos y ellas, especialmente en las fechas de evaluación. No le era fácil explicarse por qué actuaba así, pero poco a poco fue cayendo en la cuenta de que estaba imitando un modelo que creía había sido útil. No había tenido un buen curso de evaluación, y cedió a la tentación de imitar aquellos modelos que sin ser positivos, tienen suficiente fuerza para reproducirse. Charles Beirne S.J., ex-vicerrector académico de la Universidad Rafael Landívar, solía decir que: no es lo mismo diez años de experiencia, que un año de experiencia repetida diez veces. La experiencia puede hacer creer que algo que se puede mejorar está suficientemente bien hecho. De igual forma, la experiencia puede indicar lo que es más cómodo, pero no es necesariamente lo mejor. Todo esto especialmente en el campo de la educación y por supuesto, en el de la evaluación. Muchas actitudes en la vida se aprenden imitando modelos y se han hecho muy nuestras, casi sin pensarlo. En educación pasa lo mismo y muchas veces no se pueden erradicar o desterrar algunas prácticas, simplemente porque no se puede cambiar o no se sabe qué otra cosa hacer.

¿Conoce usted o ha conocido un caso similar al planteado? ¿Ha criticado usted a alguno de sus profesores por sus actitudes evaluativas? ¿Cree usted que con la experiencia es suficiente para evaluar a la niñez que esté a su cargo? ¿Es posible que se abra su mente a las experiencias de otras personas, especialmente de las que investigan el campo de la evaluación?

3.1 Lo que ha intentado responder la evaluación

Es necesario dejar en claro que la experiencia es una rica fuente de aprendizaje, pero será mejor o dará mejores resultados si cada uno puede reconocer la poca experiencia que tiene como evaluador o evaluadora y que es útil abrir la mente a las experiencias de las demás personas, especialmente a las que se han especializado en este campo. Una síntesis de las experiencias de investigación, relativas a la evaluación, arrojan cinco tipos de temáticas.

3.2 ¿qué piensan las personas docentes acerca de la evaluación?

En general, las personas docentes no se consideran preparadas como evaluadoras. Ciertamente hay una fuerte tendencia a evaluar solamente objetivos de conocimiento –y dentro de esto en forma memorística y academicista-. Y por lógica se desatienden otros tipos de objetivos como los actitudinales o los procedimentales. Los estudios de Gullickson (1984), Stiggins y Bridgeford (1985) concluyeron en que las personas docentes creen que la evaluación es importante en su trabajo, pero que no están preparados y tienen limitaciones para ello. La gran mayoría de docentes no tienen preparación específica en evaluación educacional. Es en Matemática donde se evalúan, con frecuencia, objetivos no memorísticos. Con mucha frecuencia también, las evaluaciones o exámenes no tienen relación con los objetivos propuestos en las planificaciones o programaciones de la docencia. Gran cantidad de docentes tienen dificultades para hacer pruebas o evaluaciones relacionadas con la comprensión, la capacidad de análisis y objetivos generales más complejos que la memorización. Las preguntas o pruebas que evalúan la memoria se usan más porque se prestan menos a la discusión o a las protestas de los y las estudiantes. Muchas personas docentes opinan que las pruebas que evalúan aspectos más complejos que la memoria confunden a los y las estudiantes, crean ansiedad y les ocasionan mayores fracasos.

Ahora bien, con vistas a su aprendizaje se pueden lograr o establecer ciertos acuerdos:

Toda persona docente de educación primaria -sobre todo futuro (a) docente como usted-, debe prepararse porque el rol evaluativo le corresponde también. Saber evaluar es tan importante como saber enseñar y la buena enseñanza está directamente relacionada con el buen aprendizaje. En todas las asignaturas y todos los grados de la educación primaria, se puede y se debe evaluar un espectro más amplio de objetivos. La memoria es buena y necesaria, pero es solamente el inicio de la escala de otras actividades cognitivas que al evaluarse permiten al niño y la niña, ir mejorando en el enriquecimiento de sus estructuras mentales. Dentro de la visión constructivista del aprendizaje al evaluar, el docente propone situaciones para que el estudiante construya soluciones. El planteamiento de objetivos específicos u operacionales, en toda planificación docente, señala claramente los tipos o formas de evaluación por utilizar. Toda persona docente, en el momento de planificar y ejecutar su evaluación, debe hacer referencia a su plan para tomar en cuenta los objetivos previstos. Es necesario prepararse –y este texto es una buena oportunidad-, para evaluar otros aspectos del desarrollo integral de la niñez en la educación primaria, especialmente, los niveles altos del desarrollo cognitivo, pero también el campo actitudinal y en el de las destrezas y habilidades.

La evaluación debe ser un ejercicio consensuado con las personas evaluadas. Un ejercicio significa, que puede ser una actividad más de aula conectada al proceso enseñanza aprendizaje. La diferencia es que el docente estará muy atento a la forma como actúan para resolver las situaciones planteadas, observando y tomando nota de lo que le interesa relacionado con los objetivos. Y el docente tiene que tener suficiente sentido común para aceptar que el estudiante puede hacer cambios y que cuando se dan errores, hay que brindar la oportunidad de corregirlos –de una y otra parte-. Hay que dejar en claro que por evaluar aspectos más profundos de desarrollo intelectual o emocional, el proceso de evaluación no tiene por qué confundir al estudiante. Naturalmente, si el docente no se prepara y trata de evaluar, de acuerdo a la forma tradicional –con abuso de la memoria o de repetición de conductas-, eso sí puede crear confusión. Sin embargo, un docente actualizado y convencido de que la evaluación es un mecanismo para acompañar o asistir al estudiante en el planteamiento de soluciones a los problemas que se le presentan, no tendrá mayor problema para revertir lo que piensan la mayoría de docentes respecto de la evaluación.

3.3 ¿hay investigaciones sobre evaluación? ¿qué indican?

Hay disociación entre lo que se evalúa y lo que se plantea como objetivos. Hay preponderancia de aspectos memorísticos en lo que se evalúa. Se ha comprobado que la evaluación es una manera efectiva de enseñar: sí, claro. El corregir errores, repasar lo que no se sabe hacer bien, o brindar alternativas cuando un logro no está claro,... es una forma eficaz de enseñar o realimentar. La frecuencia con que se evalúa es eficaz para enseñar, así como la realimentación que se dé a los y las estudiantes. Produce efectos negativos el ser muy exigente (porque nadie se motiva si la meta está muy alejada o entrampada) o ser muy poco exigente (caso donde no hace falta prepararse o estudiar). La forma de evaluación que utilice la persona docente, determina la forma en que estudia la persona sujeto de la evaluación. Y también determina la forma en que esta persona va mejorando sus capacidades, porque no es lo mismo prepararse para repetir un dato de memoria, que para defender una idea en un debate.

¡Qué responsabilidad tiene un docente como profesional que enseña y evalúa! Lo esencial es que usted identifique y haga suya la idea de que la evaluación, actualmente, se considera una poderosa herramienta para mejorar la calidad del aprendizaje de las y los estudiantes. Con vistas a su aprendizaje, para su futuro ejercicio docente, construya sus conclusiones particulares en sentido positivo: Lo que se planifica (objetivos del proceso) debe ser lo que se evalúa. Es urgente evaluar otros niveles distintos a la memoria. Urge que usted esté consciente de que la evolución de los modelos pedagógicos ha permitido que ya no se considere conveniente la repetición memorística, ni la evaluación como sinónimo de calificación, ni la simple modificación de conductas, entre otras. Más bien, hoy día, la evaluación se preocupa de los aspectos de calidad más que de cantidad, así como de verificar las soluciones o los acercamientos que el estudiante propone a la problemática en que se le ha preparado. Tome en cuenta, en todo momento, el poder educativo de la evaluación. Piense que al evaluar puede crear situaciones de aprendizaje provechosas para que la niñez siga aprendiendo. Evaluar es seguir aprendiendo. La frecuencia para evaluar es importante, aunque no necesariamente con la formalidad al mismo nivel. Un docente evalúa todo el tiempo: al resolver dudas, al interrogar, al ofrecer asesoría. Está evaluando cuando señala adecuadamente los errores o cuando muestra otros caminos para que el estudiante logre el dominio de los objetivos. Se concluye pues, que al evaluar también se está enseñando. Los extremos generalmente suelen ser negativos. La evaluación no escapa a esto. No sea extremadamente permisivo o permisiva con sus niños y niñas. Ellos aprenderán que en la vida nada cuesta y que tarde o temprano se aprueban los cursos, sin necesariamente hacer esfuerzos. Pero tampoco se vaya al extremo de que tiemblen o se desmayen en los momentos de evaluación. Busque un punto de equilibrio que permita que ellos y ellas se sientan personas capaces y con autoestima elevada antes, durante y luego de evaluarse. Si no siente atracción hacia esto, probablemente el magisterio no es su vocación. Transforme las formas de evaluar para que varíe la forma de prepararse y estimule la formación de muchas estrategias con sus niñas y niños. Procure programar evaluaciones que estimulen las diferentes estrategias cognoscitivas, emocionales, actitudinales y procedimentales, que enriquezcan integralmente a la niñez que le ha sido (o le será) encomendada.

3.4 ¿qué efectos produce LA evaluación en los y las estudiantes?

La evaluación hace que las personas sometidas a ellas centren su atención en lo que es importante, es decir, en los objetivos del estudio. Permite consolidar lo aprendido.

Informa a los y las estudiantes de lo que saben y lo que no saben; de lo que pueden hacer y lo que no pueden; lo que conocen y no conocen, etc. Orienta al profesor o profesora acerca de temas que no han quedado bien cubiertos, o sobre nuevos ejercicios o métodos que es necesario utilizar. Contribuye a que los evaluados o evaluadas tengan conciencia de lo que van aprendiendo. Influye en la motivación de las personas para aprender una asignatura. Da una idea -y esto es un fuerte impacto-, de la capacidad que uno tiene para enfrentar cierta asignatura o campo de estudio. Dicho en otras palabras, influye en la percepción que la persona tiene de sí misma, en su eficacia y competencia para resolver problemas en dicho campo. Influye en la elección de formas o métodos de estudiar y de aprender. Tiene amplio efecto en la elección de futuras actividades o estudios. Entre ellas, en la capacidad de aplicar lo aprendido a contextos distintos y de formas distintas.

El sentido positivo que se puede plantear es el siguiente: evalúe apegado a los objetivos planteados. Que sus estudiantes sepan qué es lo más y lo menos importante en todo proceso de aprendizaje. La evaluación nunca debe ser una sorpresa, ni una ruleta rusa. evalúe con la idea de que la niñez mejore el aprendizaje del tema evaluado. Si ciertas habilidades cree usted que ya están aprendidas, también hay que evaluarlas. Nunca evalúe lo que cree que sus estudiantes no dominan. Eso sería poco ético. Es necesario evaluar los objetivos propuestos y nada más. informe a sus estudiantes sobre sus resultados de evaluación, sean de la edad que sean. Incluso en primer grado de primaria se les debe explicar convenientemente, ese es el arte de ser docente. Y aquellos aspectos que no dominan es necesario retomarlos. La evaluación no es un punto final, es un punto y seguido que hay que continuar desarrollando. Todo lo anterior, es tremendamente formativo porque facilita el autoprogreso y la capacidad de autodirigirse que es muy importante en la vida adulta. Eso sí, hay que hacerlo con mucha seriedad y responsabilidad. Utilice la evaluación como un termómetro de su propio actuar docente. Cuando se evalúa a los estudiantes, también se evalúa la labor docente. Un docente no puede hablar de que ha enseñado bien, con altos índices de fracaso. Si se enseña bien, la gente aprende; si se le motiva, la gente aprende y si se evalúa bien, la gente demuestra lo aprendido. Por medio de su ejercicio docente, pero especialmente por medio de su evaluación, haga que a sus estudiantes les guste la asignatura. El o la docente que enseña a que odien su asignatura, debe alejarse o dejar la profesión docente, pero quien enseña a amar su asignatura ayuda a que crezcan las personas y les abre un horizonte que encaminará su vida hacia el éxito, porque lo que se ama, se trabaja y se convierte en un triunfo. evalúe sin destruir la autoestima personal de sus alumnos o alumnas. La evaluación no es una guerra, es una cosecha. Por medio de la evaluación, haga crecer a sus estudiantes, que se sientan capaces -no necesariamente aprobados-, que se sientan satisfechos y satisfechas con los resultados, y ante todo que entiendan que pueden mejorar y que pueden hacerse competentes mediante el ejercicio.

3.5 ¿puede LA evaluación ayudar A consolidar el aprendizaje?

Se ha comprobado que la evaluación estimula a las personas sujetos de ella, a repasar lo aprendido, procesarlo y centrar su atención en los objetivos perseguidos. El evaluarse, en un tema recién estudiado o recién practicado, facilita la retención del aprendizaje. Los y las estudiantes consiguen mejores resultados en aquellos objetivos (o estándares) que entienden o perciben con claridad.

Con vistas al futuro internalice usted lo siguiente: Explicite con sus niños y niñas lo que se pretende en cada unidad, lección o proceso. Es decir, dé a conocer los objetivos o estándares que persigue en el proceso. No evalúe con secretos, aclare la mejor forma de estudiar y la forma en que evaluará. Que la niñez tenga plena conciencia de la mejor forma de estudiar o practicar para solventar su prueba evaluativa. Evalúe lo más continuamente que pueda. Si hay una conducta que el estudiantado ha practicado, evalúela inmediatamente. Postergar evaluaciones o dejar mucho tiempo entre una y otra es negativo. Se desconectan. Recuerde que la evaluación no es una guerra, y que ni los alumnos o alumnas son los enemigos por combatir. Socialice (explique, ponga en palabras claras, discútalos) los objetivos o estándares con sus niños y niñas. Eso les dará claridad a la hora de ejecutar el proceso y por supuesto, a la hora de la evaluación.

3.6 ¿es útil evaluar con frecuencia?

Como usted puede intuir por lo dicho con anterioridad, a mayor frecuencia mejores resultados. Sin embargo, hay matices que se deben analizar:

En general, una mayor frecuencia en evaluaciones está asociada con un mejor rendimiento, aunque no con mucha diferencia4 . Los grados o cursos donde no evalúan formativamente, sino hasta el final de ciertos períodos tienen más desventajas. Allí la evaluación actúa como sorpresa. Las evaluaciones frecuentes dan mejor resultado o ayudan cuando la evaluación sumativa final es comprensiva, es decir, cubre todos los objetivos del curso o del año escolar. Las evaluaciones frecuentes ayudan mucho cuando los objetivos se apoyan unos a otros, es decir, tienen relación entre sí. Cuando la materia evaluada consta de objetivos poco relacionados entre sí, la evaluación frecuente no es muy beneficiosa.

Concretamente y en sentido positivo, es conveniente que: La evaluación debe ser un ejercicio constante. Sea por la vía de pequeñas observaciones, pruebas ajustadas a los logros o asesorías para guiar y verificar la forma en que el estudiante enfrenta las situaciones dadas, ente otras, necesita constancia, la cual se traducirá en seguridad que elimine la tensión. Evalúe continuamente cambiando los tipos o formas de evaluación. Varíe los procedimientos e instrumentos de evaluación. No deje períodos prolongados sin evaluar, pues se desfavorece el buen clima que mantiene la evaluación continua. Contrario a la práctica generalizada de evaluar separadamente metas y contenidos en períodos equivalentes de tiempo, es recomendable que las evaluaciones sumativas incluyan los objetivos o estándares vistos a lo largo del curso o del año escolar. La preparación da mejores resultados. Por supuesto, esto será mejor si las experiencias evaluativas son prácticas para evidenciar logros y aprendizajes. Que sus metas, estándares u objetivos se apoyen unos a otros en orden lógico y psicológico. Esto unido a evaluaciones frecuentes, dará excelentes resultados con la niñez.

3.7 ¿con qué nivel de exigencia es útil evaluar A LA niñez?

A mayor exigencia, mayor esfuerzo de los niños y las niñas y mejores resultados. Por supuesto esto tiene sus límites: si usted como docente pone metas inalcanzables, desmotiva a la gente.

A este respecto, Morales op.cit. citando a Crooks (1988) Impact of classroom evaluation on students. Revies of educational research, 58 (4) 438-431; señala que los estudios hechos son variados y las conclusiones no son muy específicas y más bien son generalizables en grado amplio. Acá se presentan solamente aquellas que vale la pena comprobar y cuyos resultados son bastante claros.

Lo mejor es tener "olfato" y exigir de acuerdo con la capacidad de la gente, sin desmotivarla. Esto tiene especial significado con niñas y niños. ¿No? Se ha comprobado que el nivel de exigencia motiva cuando la gente tiene oportunidad de corregir sus deficiencias y que esto tenga reconocimiento. La forma de hacer esta realimentación y ayuda es decisiva. Otro aspecto comprobado, en diversos estudios, es que cuando se evalúa según objetivos conseguidos (o estándares logrados), los y las estudiantes se esfuerzan más a medida que se les exige más. Si se evalúa por criterios grupales suelen desmotivarse, especialmente los que van peor.

Resuma usted positivamente: Exija a los niños y niñas en forma razonable. Pídale lo que pueden dar, pero especialmente motívelos y motívelas. Una persona y especialmente una niña y niño motivado son capaces de cualquier cosa, especialmente de salir adelante y crecer dentro del proceso educativo. Sea creativo y creativa. Permita que su alumnado pueda corregir sus deficiencias déle oportunidad (valor) a este esfuerzo. ¿No pedimos todos oportunidades a la vida? La evaluación puede humanizar y motivar. Evalúe por estándares conseguidos o por objetivos logrados. No utilice criterios grupales, especialmente con la niñez. Cada alumno o alumna tiene derecho a disfrutar de sus propios logros, permítaselos.

3.8 ¿cómo O cuándo se deben dar A conocer los resultados de una evaluación?

• • • • Una forma importante es la forma personal: una de las funciones del docente es dar a conocer a cada persona sus errores y darle la oportunidad de corregirlos. Cuando el o la estudiante se equivoca, pero está muy seguro de no haberse equivocado, le ayudará mucho el que se le señale el error. Este tipo de correcciones o realimentación (feed back, en inglés), debe darse cuanto antes. Mientras más tarde, pierde su efecto positivo. Es más beneficioso hacer correcciones en evaluaciones formativas que en sumativas.

Usted como futuro o futura docente debe tener claro por qué se debe erradicar la práctica tan generalizada de entregar resultados de evaluación mucho tiempo después de haberla realizado. Los argumentos están expresados en el párrafo anterior. Por lo anterior, y en sentido positivo se debe hacer lo siguiente: La entrega de resultados de una evaluación debe ser pronta y en una forma personal. Con grupos grandes o numerosos esto puede ser dificultoso, pero como mínimo debería realizarse en grupos pequeños (5 personas) y tratando de establecer un buen contacto, especialmente de confianza para que estén dispuestos a aprender de sus errores. Ayuda mucho corregir a aquellas personas que están más seguras de no haberse equivocado, pero lo han hecho. Con ellas conviene un diálogo muy abierto y convincente. Y en todos los casos debe ser lo más pronto posible. De esa forma tendrá efectos positivos.

Dedique bastante tiempo a las evaluaciones formativas. La realimentación que ellas tengan tiene mucho efecto positivo. En las sumativas no produce el mismo efecto.

3.9 ¿Tiene importancia LA ansiedad que genera una evaluación?

• La ansiedad es una cuestión importante. En relación con otras variables citadas, está claro que demasiada ansiedad es negativa y da pésimos resultados. Experimentalmente se ha demostrado que hay una correlación negativa entre la ansiedad en una evaluación y los resultados en esta misma. En la educación primaria la ansiedad afecta menos en los primeros años. Por lo anterior, es recomendable que la evaluación sea como una actividad más de clase y se desarrolle en el ambiente más natural posible. La ansiedad aumenta cuando se crea un clima que hace ver a la evaluación con mucha importancia o en condiciones excesivamente estrictas y poco claras, es decir, en un clima de misterio y represión. Da mejores resultados un clima medio entre la tensión y la relajación. Una forma de bajar la ansiedad es el clima humano y cálido, así como la información que el o la profesora pueda proporcionar a las y los estudiantes.

Las sugerencias que debe usted de tratar de llevar al aula o a toda situación de enseñanza-aprendizaje que debe ser evaluada son: Evalúe en condiciones claras para el alumnado: con tiempo suficiente, informando sobre la naturaleza de la evaluación, el nivel de dificultad y todo lo que reduzca la ansiedad. Lo más recomendable es que al evaluar se haga un acompañamiento a los estudiantes para reconocer lo que ha aprendido. Reduzca o elimine el énfasis en la competitividad. Esto genera mucha ansiedad y da lugar a fraudes y a otros elementos negativos. Utilizar estas situaciones para educar a la niñez comentándoles acerca de la naturaleza de la ansiedad, enseñarles a enfrentarla por medio de técnicas adecuadas –especialmente de relajación- y enseñándoles a analizar sus emociones y pensamientos irracionales. Eso puede ayudarles mucho en su vida posterior.

Este capítulo ha sido enormemente propositivo. Usted debe serlo también. Por favor se espera que usted pueda producir -individualmente en un primer momento-, un decálogo o conjunto de diez normas que se pueden crear a partir de los resultados que arroja la investigación en el campo de la evaluación. Posteriormente, puede enriquecer su decálogo comparándolo con los de otros compañeros o compañeras y haciendo uno por todo el grupo. Se inicia el decálogo como ejemplo para que usted pueda completar:

Decálogo (Compromisos deseables de toda persona doCente Con las niñas y los niños a su Cargo para realizar evaluaCiones que den mejores resultados desde el punto de vista étiCo y CientífiCo)

Debo evaluar todos los objetivos (o estándares) propuestos en mi planificación docente. No debo hacer énfasis en los que fomentan la memoria, sino hacer evaluaciones integrales que abarquen ante todo, lo que la niñez ha aprendido a hacer, a solucionar y actuar. Me comprometo a convertir la evaluación en una nueva situación de aprendizaje para la niñez que estará a mi cargo. Estoy consciente de que debo promover que la niñez a mi cargo se sienta atraída y gustosa en cada una de las asignaturas o materias que les corresponde aprender. No puedo permitir que aprendan a odiar las habilidades, actitudes y conocimientos que comparto con ellos. Es mi responsabilidad abrir sus oportunidades al futuro cercano y a largo plazo.

Continúe usted construyendo su decálogo.

 

Texto completo en

http://www.scribd.com/doc/34442236/Evaluacion-de-los-aprendizajes-en-la-escuela-primaria-una-nueva-vision

 

 
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