sábado, 20 de noviembre de 2010

Cómo evaluar aspectos socioafectivos en la escuela primaria

COORDINACIÓN EDUCATIVA Y CULTURAL CENTROAMERICANA
Colección Pedagógica Formación Inicial de Docentes Centroamericanos de Educación Primaria o Básica
Evaluación de los Aprendizajes en la Escuela Primaria: una Nueva Visión
Armando Najarro Arriola

Probablemente ningún aspecto educativo -o contenido si se quiere llamar así-, incide más en la vida de las personas que las actitudes, los valores, intereses, etc., que se ponen en juego dentro del proceso enseñanza-aprendizaje. Naturalmente, el efecto que en este campo deja la escuela primaria es decisivo y lamentablemente es el área o espacio que menos apoyo o importancia recibe dentro del complicado mundo escolar. Sin embargo, es necesario tener una nueva visión que permita primero, entender la importancia de los objetivos, de esta área y en segundo término, lo peligroso que puede resultar el no estar conscientes de que, quiérase o no las niñas y niños aprenden muchos aspectos socioafectivos en la escuela y lo mejor es prepararnos para que sea por medio de acciones que se puedan evaluar pertinentemente.


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Cuando se habla de aspectos o contenidos socioafectivos es útil lograr acuerdos sobre su significado. En general, esta área abarca más de lo que uno se imagina: aquí se encuentran los valores, las actitudes, los intereses, los sentimientos, las creencias y las emociones, entre otros que también se aprenden en la escuela y que por lo tanto, deben evaluarse convenientemente. Algunos autores prefieren definirlo por negación, indicando que este campo está formado por todo aquello que no son contenidos conceptuales, ni habilidades, destrezas o procedimientos, pero que se aprende o se estimula junto a estos en las acciones diarias de la escuela. Es común que en las escuelas de educación primaria se dé gran importancia a los aspectos cognoscitivos y un poco menos a la habilidades, destrezas y procedimientos, pero todo lo relacionado con la afectividad se deja sin atención como si no existiera, o como si no estuviera sujeta a las acciones docentes. Por ello, es tremendamente útil que usted como futuro docente sepa que este campo es vital y que seguramente, es el más importante por cuanto nada se puede aprender por parte del niño o niña, si no está acompañado de gusto, interés o sentimientos agradables. Y en este mismo sentido, debe usted conocer que son importantes las actitudes, valores e intereses que la persona docente transmite o genera cuando está trabajando o enseñando contenidos conceptuales o habilidades y destrezas. Este tipo de aprendizaje dejará una huella indeleble en la vida de cada estudiante y en muchos casos determinará el futuro, lo que será su vida posterior.

La educación socioafectiva y su necesidad
Las actitudes y valores -con todo lo que implican-, deseables en la educación primaria pueden ser anotados en lenguaje de objetivos y para ello es necesario que, haya un acuerdo en su significado. En general, se acepta que una actitud es una predisposición interna a reaccionar positiva o negativamente ante ideas, grupos, actividades, etc. (Morales:1997).
Ya en términos operativos ésta se manifiesta en el aula como estar de acuerdo con, sentir gusto por, estar a favor de, etc. A todo esto le acompaña una carga valorativa por lo cual al concepto de actitud se le asocia el de valor como preferencia o grado de importancia. Tanto actitudes como valores deben concretizarse y operativizarse en la planificación de cada escuela y de cada docente, para ser desarrollados bien sea como procesos específicos o como contenidos asociados al desarrollo de cursos y materias. Fundamentalmente, la escuela primaria debe buscar que los y las estudiantes desarrollen y afiancen una determinada escala de valores -que haga juego con su identidad propia, con su cultura, con las aspiraciones más nobles de la familia y de su propia sociedad-, que genere actitudes deseables como respuestas ante la realidad y la vida. Todos los aspectos anteriores y que son de gran importancia en la educación primaria, se pueden sintetizar con la palabra afectividad.
En ella quedan incluidos los valores, las actitudes, los sentimientos, las emociones y las valoraciones que hacen los individuos y que conforman la forma de ser y la conducta de las personas. La afectividad es importante en sí misma, es importante enseñarla y es importante evaluarla por muchas razones entre las que se pueden priorizar las siguientes: Curiosamente a lo que la escuela le suele dar más importancia es a los conocimientos, pero estos se olvidan, cambian o simplemente son sustituidos por otros.
Los valores son más permanentes y aunque naturalmente pueden cambiar, esto se hace a conciencia del individuo. Algo similar sucede con las actitudes, intereses, etc. Cambian, pero ofrecen una base para el actuar, para el aprender, para el hacer. No se puede enseñar neutralmente, se enseña y educa para algo más. El campo afectivo condiciona las acciones, conductas y decisiones importantes en la vida: lo que piensa y cómo reacciona ante problemas, las decisiones que se toman en determinado momento, las posturas ante tal o cual suceso, etc. Para hablar de educación integral –como lo hacen todas las legislaciones educativas-, no se puede dejar por un lado este campo. Si usted analiza su sociedad general y particular notará que ella también educa en actitudes y valores –la televisión, la radio, la música, etc.-, lo cual está sujeto a los intereses de quienes manejan dichos medios. Por la misma razón la escuela, especialmente la primaria, debe darle amplio espacio al campo socioafectivo para que los individuos puedan mantener actitudes críticas ante la avalancha de propuestas –no todas éticamente deseables-, que les hace el medio en que viven.
Cuando un o una estudiante realiza alguna actividad, facilitada por su docente -ponga usted por caso, la resolución de un problema matemático o la elaboración de un informe-, está desarrollando sentimientos -favorables o desfavorables-, sintiendo emociones -positivas o negativas-, está generando actitudes -de acuerdo o desacuerdo-, etc., todo lo cual se puede educar desde la misma asignatura o especialidad, con el ejemplo, con la motivación, con la actitud docente.

El campo socioafectivo debe tener como finalidad, en la educación primaria, que la niñez se desarrolle plenamente en el control y expresión de sentimientos, emociones, elevación de la autoestima, aumento de la tolerancia a la frustración, a la autovaloración, al autorrefuerzo, generación de actitudes positivas hacia el trabajo, el estudio, la investigación y desarrollo de una escala de valores deseable para constituirle como persona en todo el sentido de la palabra.

Consecuencias de la falta de educación socioafectiva
Sin educación socioafectiva

Desadaptación social
Baja autoestima
Indefinición de valores Problemas con la autoridad y conexos
Rechazo a los estudios

Indudablemente se pueden localizar otros efectos y consecuencias, pero lo importante es que usted como futuro docente haga suya la idea y compromiso de que la escuela no puede continuar ignorando la situación y dejando de lado el campo afectivo.

Los ámbitos por desarrollar en la educación socioafectiva
En el campo socioafectivo se puede provocar aprendizajes siempre y cuando haya objetivos claros. Dichos objetivos deben reflejar lo que se quiere del estudiante en materia de actitudes y valores. Si se va a educar en este campo es porque se espera que puedan ser modificados mediante un proceso enseñanza-aprendizaje con ellos. Además hay que tomar en cuenta que el enseñar no es neutral; todo conocimiento o habilidad conecta con determinados valores y actitudes. Dicho de otra manera, al enseñar estamos también educando en la actitud hacia ese algo y estamos tocando valores trascendentales. Los ámbitos que son necesarios de desarrollar -no aisladamente- sino relacionados con las distintas asignaturas del currículo son, entre otros, los siguientes:
➔ el desarrollo afectivo de la niñez: en la escuela y desde cada asignatura se debe promover un espíritu de confraternidad, la autoestima, actitud positiva hacia el éxito-con su respectiva contraparte: asimilación de las lecciones que deja el fracaso-, el autoconocimiento, las conductas positivas en clase, ayuda mutua.
➔ el desarrollo de las potencialidades propias: actitud positiva hacia el estudio, hacia los trabajos en grupo, hacia la investigación; actitud de aprecio y respeto por las opiniones de los demás, expresión de la propia opinión y apertura a la comunicación con otras personas. Merece mucho énfasis una actitud de expresión de los propios sentimientos provocados ante el trabajo de cada asignatura.
➔ el desarrollo de un ambiente positivo en la clase como un preludio de lo que será la convivencia en sociedad. Esto lo puede promover la persona docente generando actitudes cordiales y respetuosas entre la niñez, enseñando actitudes de interés por cada asignatura y apoyando a los individuos que lo necesitan por los distintos problemas que enfrentan. Esto no significa una actitud paternalista, sino más bien, un apoyo personal especial que sea motivador para superar distintas circunstancias de la vida.
➔ relacionar la vida académica con actividades en las que tenga presencia la familia.
Lo anterior puede ayudar mucho para conocer el entorno en que se mueve cada estudiante y relacionarlo con lo que se enseña en busca de una vida más íntegra, más humana, más digna.
➔ el desarrollo de medidas que ayuden a la niñez a prever y enfrentar adecuadamente los abusos: sexual, las drogas, la prostitución y, una serie de males genéricos a que están expuestos dentro de la misma escuela, o en la familia y en la sociedad. Aparte de estos ámbitos es necesario que se reconozca que en la relación profesor(a)-estudiante siempre hay una influencia mutua, aunque es la de la persona docente la que a la hora de la verdad pesa más. En esta relación, que es de doble vía, se aprenden muchas actitudes y valores relacionados con: el tipo de relación (respetuosa, afectiva, áspera, de poco respeto,...), la forma de enseñar (detallista, superficial, ordenada, desordenada,...), el ejemplo (la identificación o el rechazo que se siente por un docente). Toda persona docente influye en las actitudes y valores de sus estudiantes.

Una síntesis:
La Pirámide Diagrama 11
Algunas personas expertas sintetizan lo anterior en un diagrama de tipo tridimensional denominado: La pirámide del desarrollo socioafectivo2 , que establece que el desarrollo integral de las personas se conjuga mediante la actividad de cinco grandes ámbitos entre los cuales la base la constituye el plano familiar.

Sugerencias para evaluar los aspectos socioafectivos
A diferencia de los contenidos conceptuales, los afectivos no se enseñan con una clase o como una asignatura. Son más bien experiencias transversales que necesitan consenso y empuje o desarrollo de todos y todas las docentes, por lo cual como proceso que es, necesita formas de evaluación adaptadas a dicha naturaleza. Para López (2000), es conveniente una combinación de evaluación de desempeño y observación de conductas, dado que este modelo conduce a un marco de referencia común para todo docente relativo a qué se quiere evaluar, como se valora y qué se quiere conseguir con la educación del aspecto socioafectivo. A continuación se le presentan algunos puntos concretos de los que usted debe apropiarse para evaluar en forma efectiva este tipo de contenidos:

➦ Se deben propiciar vivencias dentro del aula que permitan observar “el desempeño” y actuación de los estudiantes. Al evaluar no hay que perder de vista que se debe tratar de determinar en qué medida están siendo incorporados los valores presentados y las actitudes positivas que se han promovido en el aula -en convivencias planificadas o no-. Aquí más que nunca hay que olvidarse de las notas o calificaciones. Se va a evaluar, no a medir. Se trata de recoger datos que permitan una apreciación y una valoración de determinada situación. En todo momento se debe tener en mente que los juicios de valor, son personales y deben ser respetados. Da mejor resultado que la evaluación sea anónima y grupal. Un individuo puede mentir o ser falso, pero esto se “empareja” al tratar los datos como grupo. El hecho de hacer un espacio para evaluar los aspectos socioafectivos es ya una actividad o ejercicio educativo.

De esa cuenta la evaluación debe ser una experiencia enriquecedora que permita crecer más en el sentido del aspecto evaluado. Debe motivar y generar actitudes que permitan fortalecer a la persona y dotarle de una personalidad moral fuerte.

Técnicas e instrumentos
Es necesario partir de la idea que la técnica fundamental para evaluar las actitudes y los valores es la observación sistemática. Todo docente que desee profundizar en este campo debe aguzar sus sentidos y aprender a desarrollar y aplicar instrumentos que faciliten dicha observación para recoger los datos adecuadamente. Por otra parte, debe también facilitar situaciones educativas que permitan evidenciar los valores y actitudes que desee promover con los estudiantes. Entre los instrumentos que el docente puede utilizar para recoger los datos producto de observación están: las escalas de observación, el diario de clase, el observador externo, las pautas de observación, las listas de cotejo y el registro anecdótico. Existen también las técnicas no observacionales, donde los instrumentos más conocidos son las escalas de actitudes, pero que por ser técnicas que indirectamente evalúan el fenómeno, son menos confiables y deben ser hechas con sumo profesionalismo.
Finalmente y muy importantes para profundizar en los datos obtenidos con las técnicas anteriores están las entrevistas, los debates, los juegos de simulación, entre otros, que son técnicas que ayudan al docente a profundizar en el desenvolvimiento del estudiante, en ciertos contextos, para verificar la forma en que ha desarrollado el aprendizaje de actitudes y valores propuestos. Haga de caso que se desea evaluar algunos estándares referidos a este campo. Tome usted como ejemplo los siguientes, tomados de la obra ya citada4 :
Valorará la importancia de la paternidad –maternidad responsable. (Área de Ciencias Naturales, 6º. Grado, 3.55).
Establecerá acciones tendientes a ahorrar energía eléctrica. (Área de Ciencias Naturales, 2º. Grado, 5.18).
Reaccionar con sentido crítico ante el contenido y la estética de mensajes radiofónicos y televisivos. (Área de Idioma Español, 6º. Grado, 3.43).
Destacar los valores y los antivalores a través de los diálogos, los sentimientos y las actitudes de los personajes. (Área de Idioma Español, 3er. grado, 11.24).
Valorar la realidad pluricultural. (Área de Estudios Sociales, 4.28).

¿Qué tipos de instrumentos podríamos sugerir para evaluar ese tipo de valores y actitudes?
➔ Para evaluar la valorización ante la pluriculturalidad, por ejemplo, hay que tomar en cuenta que se puede de dos formas: observando las reacciones de la persona ante el hecho que se desea o bien, haciéndole opinar para que así exprese sus actitudes en forma verbalizada. Para los docentes la segunda forma es más accesible, por medio de un cuestionario para evaluar dichas actitudes.
Todos los ejemplos, a excepción de los correspondientes a Estudios Sociales, fueron tomados del Ministerio de Educación de Guatemala (1999) Proyecto Establecimiento de estándares para la educación primaria en Centroamérica. Guatemala: Mineduc. Documento proporcionado por DICADE-SIMAC para esta investigación y con fines didácticos. Los estándares del área de Estudios Sociales se encuentran actualmente en investigación y elaboración por lo cual se presentan ejemplos de los propuestos en el estudio, los cuales fueron proporcionados cortesmente por la misma fuente.
➔ Sin embargo, también podría utilizarse una lista de cotejo mediante la cual se observe al estudiante en plena actuación. Éste es una colección de conductas observables anotadas en una hoja, donde el docente verifica o marca si la misma se da o no se da en la actuación del alumno. El ejemplo No. 1 es una forma de lista de cotejo.
➔ Si por caso se tuviera que desarrollar un objetivo referido a Establecer acciones tendientes a ahorrar energía eléctrica, que es algo más práctico y que evidencia una actitud solidaria hacia el ahorro de recursos energéticos, bien se puede utilizar una escala de observación para evidenciar el aprendizaje logrado. Esta es una serie de conductas planteadas como afirmaciones o interrogaciones que se contestan marcando una de las propuestas dadas –dentro de la escala sugerida-.
➔ El diario de clase es otro recurso evaluativo útil en aspectos socioafectivos. Se puede describir como el registro de vivencias principales del salón, que llevado con regularidad, ofrece una oportunidad muy valiosa para dar significado a los hechos sucedidos y por parte de quienes son los actores principales. Sabido que el diario se utilizará como recurso o evidencia en el logro de aspectos socioafectivos, deben consignarse en el aquellos aspectos relativos a conductas, intereses, actitudes y similares que manifiesten los niños y las niñas.
➔ Para trabajar objetivos relacionados con estándares como el de valorar la importancia de la maternidad-paternidad responsable, se puede, además de los recursos ya mencionados, emplear la técnica no observacional de la entrevista. Este es un medio eficaz cuando se quiere profundizar en la comprensión de la experiencia individual del individuo, ya que permite saber su postura ante determinada acción. Por supuesto no es tan confiable como la observación. Puede realizarse incluso con padres o madres de familia. Toda entrevista da mejores resultados si la persona docente tiene preparado un guión para la misma con los temas o preguntas esenciales que desea tratar. Lo anterior permite objetividad. Es un recurso que no puede usarse todo el tiempo, sino en contadas ocasiones.
➔ Otro recurso que se debe tener presente como un valioso auxiliar de la observación sistemática es el registro anecdótico. Éste está constituido, como su nombre lo indica, por un registro de los incidentes o anécdotas significativas que se desarrollan en el aula o fuera de ella. Dicho registro puede llevarse en fichas individuales o en hojas creadas para el efecto. Generalmente en el anverso del registro se anotan los datos de identificación del estudiante y se deja espacio para las anécdotas. En el reverso se hacen las interpretaciones del caso y las recomendaciones necesarias. Es un recurso valioso a la hora de evaluar aspectos socioafectivos.
➔ Como ya se dijo con anterioridad, también existen las técnicas no observacionales representadas por las escalas de actitudes y de valores. Son más bien de carácter cuantitativo y proporcionan información indirecta. En los ejemplos 3, 4, 5, y 6 tiene usted muestras de escalas de actitudes hacia diversos objetivos.
➔ Otro recurso que se puede utilizar es el del observador externo mediante el cual se invita a un observador externo -ajeno para evitar la subjetividad-, para que evalúe determinados objetivos. Generalmente se puede invitar a un colega, proporcionándole los instrumentos necesarios.

Otras técnicas relacionadas con la evaluación del desempeño en este campo
Es claro que en el campo socioafectivo se debe evaluar directamente sobre la actuación, es decir, las manifestaciones que presentan los estudiantes. No se les pregunta qué saben, sino que se observa cómo actúan. Es el plano ideal. Tanto las escalas, los listados de cotejo, como los otros instrumentos que se mencionaron en el inicio de este capítulo, evalúan el desempeño del estudiante. Se exceptúan las escalas de actitudes y valores por las indicaciones mencionadas en su momento. Ahora bien, existen propuestas concretas para desarrollar vivencias dentro del aula, que permitan el desarrollo y crecimiento personal en los aspectos involucrados en este campo. Se le presentan a continuación sugerencias que usted puede ampliar o adaptar a sus necesidades al trabajar con estudiantes directamente en la clase. Observe el siguiente mapa conceptual que le da una idea de los aspectos que se pueden desarrollar en el aula:
A continuación se le presentan algunas sugerencias de experiencias concretas con estas técnicas.
Técnicas
La Autoasesoría
Descripción
Aquí el estudiante en forma privada y directa confronta actitudes personales, paradigmas y prejuicios que puede tener inconscientemente y que forman barreras que no permiten aprender. Esencialmente, el docente presenta a los estudiantes formas alternativas de ver casos controversiales y les pide que indiquen -en fichas u hojas-, qué punto de vista se aplican a sí mismos. Esto ayuda a evidenciar diferentes formas o estilos de pensamiento y actitudes sobre temas delicados, evitando que alguien se abochorne y se sienta mal. Tiene como propósito promover la autorreflexión, acoger otros paradigmas, botar prejuicios o barreras de aprendizaje. Todo lo anterior en el campo de los contenidos conceptuales. Esta técnica tiene mejores resultados cuando el clima entre docentes y estudiantes es de mutua confianza. Aunque la técnica se puede aplicar mejor con los grados superiores, con una buena adaptación se puede emplear desde 3º. y 4º.



Texto completo en
http://www.scribd.com/doc/34442236/Evaluacion-de-los-aprendizajes-en-la-escuela-primaria-una-nueva-vision
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