domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Se pueden evaluar los trabajos en grupo?

COORDINACIÓN EDUCATIVA Y CULTURAL CENTROAMERICANA
Colección Pedagógica Formación Inicial de Docentes Centroamericanos de Educación Primaria o Básica
Evaluación de los Aprendizajes en la Escuela Primaria: una Nueva Visión
Armando Najarro Arriola

Probablemente no existe algún profesor o profesora que no deje tareas para hacer en casa. De la misma forma toda persona docente hace que sus estudiantes se ejerciten en clase y uno de esos ejercicios es el trabajar en grupo. Sin embargo, vale la pena preguntarse: ¿evalúan estas actividades las personas docentes? A veces sí, a veces no. Algunas personas sí, otras no. Estos trabajos o actividades pueden tener diferente naturaleza y finalidades, pero en general deben evaluarse y tomarse en cuenta, pues son parte del proceso de enseñanza aprendizaje del estudiante. De igual forma es bueno analizar la utilidad de estas actividades y la forma en que ayudan -o perjudican -, el proceso educativo. El análisis de estas variables puede llevarle a usted como futuro o futura docente, a establecer criterios para que este tipo de actividades sean efectivas, motivadoras, formativas y eficaces.


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Buena cantidad de padres y madres de familia se quejan de que sus hijos o hijas tienen demasiadas tareas para realizar en casa. Y en la mayoría de estos casos se ha podido comprobar que, efectivamente, desde los primeros grados, tanto profesores como profesoras tienen cierta tendencia a dejar tareas extensas a sus estudiantes, aunque luego no las corrijan o califiquen. Caso aparte merecen las personas docentes que utilizan la tarea como castigo. Con estos antecedentes es fácil comprender que muchos y muchas estudiantes rechacen la palabra tarea para casa o deber para mañana..., y lejos de verlo como una oportunidad de consolidar lo aprendido, la vean como un sinónimo de aburrimiento, castigo o martirio.

¿Son igualmente efectivos todos los deberes o tareas que se dejan a los y las estudiantes? ¿Se tiene control sobre el tiempo real que tienen disponible para hacerlos? ¿Se corrigen convenientemente estas tareas? ¿Qué tipo de tareas dejará usted a sus estudiantes, cuando enfrente la tarea docente? ¿Qué tipo de ejercicios hará en el aula? ¿Utilizará convenientemente el trabajo en grupo.

Utilidad de estas actividades
En líneas generales -hablando de las tareas-, algunas y algunos docentes dejan muchas tareas sin importar tanto cómo se hagan. En el fondo apoyan la idea de que mientras más trabaje la niñez es mejor. Un grupo grande de docentes prefieren lo contrario, dejar poco, pero tener el proceso bajo control calificándolo y orientando su elaboración por parte del estudiante. ¿Cuál será la posición que brinda mejor utilidad? No es arriesgado decir que por falta de orientación o conocimiento, al dejar trabajos demasiado extensos o difíciles se pueden generar malos hábitos o actitudes de rechazo por parte del alumno o alumna hacia tal o cual asignatura. En cuanto a los ejercicios de clase, se constituyen en todas las experiencias que pueda realizar el alumnado -por supuesto bajo la orientación o facilitación por parte de la persona docente-, para alcanzar los objetivos, metas o estándares del proceso enseñanza-aprendizaje. Todas estas actividades deben estar íntimamente ligadas a los anteriores elementos para acercar al estudiante al dominio de dicha meta. No vale la pena cansar al estudiante simplemente porque sí. Ellas y ellos deben evidenciar la utilidad de estos ejercicios, motivarse para su realización y demostrar los dominios a la hora de la evaluación. Por su parte, el trabajo en grupo, es tan común en los sistemas educativos centroamericanos –desde el kinder hasta la universidad-, que es necesario comentarlo brevemente. Su utilidad es indiscutible, a pesar de que muchos y muchas docentes lo cuestionan más por el proceso que por su finalidad. Sin embargo, una buena planificación, organización, ejecución y control de este tipo de actividades es fundamental para la niñez. Se constituye en un método didáctico y valioso para aprender y enseñar.

Su eficacia (requerimientos para que cumplan su función)
He aquí algunas sugerencias relacionadas con las tareas (y relacionadas con su evaluación):
Que el tiempo sea proporcional a la cantidad de materias o asignaturas y al tiempo libre que tiene el o la estudiante. No se puede disponer de las aproximadamente 18 horas que no pasa en la escuela...(no olvidar que debe dormir, alimentarse, ayudar a sus padres, especialmente si pertenece a los grupos menos favorecidos de población, etc.).
Que el tiempo empleado compense con lo que se aprende de estas tareas, es decir, que valga la pena el tiempo invertido. No centrar estas actividades en repeticiones de lo que ha dicho la persona docente, sino más bien en resolver problemas relacionados con la vida real para que el niño o niña encuentre aplicaciones de lo aprendido en clase. Estos trabajos deben evaluarse. No tanto en el aspecto de si están buenos o no, sino más bien en la línea de la forma en que se han hecho, la lección o el mensaje aprendido, la mentalidad con la que se hizo, etc. Es decir, se debe dar más importancia al proceso que al mismo resultado. Esto puede ser altamente formativo en la niñez, pero debe desarrollarse con mucha madurez didáctica de parte de la persona docente. Darán mejor resultado sin son de poca extensión o sea, cortos. Motivan más a los niños y niñas y orientan mejor el aprendizaje hacia metas precisas y fáciles de lograr. Es recomendable no colocar tareas largas que luego, no hay tiempo ni oportunidad de calificar o corregir.
Para las actividades que se hacen en el aula, pueden tomarse en cuenta las mismas sugerencias dadas para las tareas de casa, pero se pueden agregar las siguientes: Para no confundir a los alumnos y alumnas debe tener, no solamente relación con las metas perseguidas, sino con la metodología que utiliza el o la docente en clase.
Deben estar bajo la supervisión docente. No es conveniente colocar actividades mientras el o la docente, hacen otra actividad para adelantar tiempo. La observación y el seguimiento -entendido como orientación y acompañamiento-, son básicas para que el alumno o alumna, se sientan fortalecidos y se animen a preguntar lo que no comprenden. Es necesario que sean planificadas. Es decir, no improvisadas ni colocadas como relleno. La única opción para colocar actividades no planificadas será producto de aquellos procesos evaluativos que evidencien que hay algún obstáculo o bien algún problema de aprendizaje. A menor edad del alumnado es mayor el número de actividades prácticas que hay que realizar. Conforme aumenta la complejidad del grado debe aumentar la complejidad de las actividades -entendida esta complejidad como que tiendan a ser más reflexivas e interpretativas-.
Finalmente, el trabajo en grupo: Enseña a trabajar en equipo. Es una forma didáctica de alcanzar determinados objetivos o estándares. Es válido pensar que sirve para ahorrar tiempo en la corrección de trabajos. Hay actividades que de no hacerse en grupo serían tremendamente largas, extensas y cansadas a nivel individual. Es educativo el que se organicen para realizar determinada actividad.

Ahora bien, todos estos aspectos mencionados como ventajas pueden transformarse en desventajas, si no hay una supervisión cercana de parte de la persona docente. En grupo se puede aprender a no trabajar, a engañar, a manipular, a falsificar trabajos, etc. Eso es lo que hay que evitar.

Tipos de tareas y actividades recomendables
Específicamente en cuanto a este tipo de ejercicios –tareas, actividades de clase y trabajos en grupo-, conviene seguir estos lineamientos:
a. señalar resúmenes breves que la niñez exprese con sus propias palabras. Este trabajo con la complejidad adecuada en todos los grados, permitirá potenciar determinadas capacidades intelectuales –jerarquización de ideas, ordenamiento, procesamiento de conceptos, comprensión de términos e ideas, pensamiento divergente o convergente-, etc. Usted como docente puede pedir a la niña o al niño que resuma: una lectura, una clase, una opinión, lo que dijeron sus compañeros o compañeras de clase, lo que piensa, etc. Por supuesto, hay que enseñarle a hacer buenos resúmenes. Y su corrección puede ser amena e interesante y entre todo el grupo pueden aprender muchas cosas unos de otros, unas de otras, especialmente la expresión de su propia palabra, sea en forma oral o escrita.
b. Indicar tareas específicas y cortas, que sean los primeros pasos en la investigación posterior. Este trabajo puede ser variado, pero la persona docente debe seguir cierto proceso que encamine a la niñez hacia procesos investigativos sencillos, pero serios. Sería conveniente asignar tareas tales como:
➦ Registro de observaciones sobre fenómenos naturales, sociales, etc.
➦ Lecturas especiales que amplíen lo visto en clase.
➦ Hacer entrevistas o platicar con otras personas acerca de los puntos tratados en el aula.
➦ Escribir hipótesis explicativas de fenómenos que ellas o ellos observen.
➦ Escribir historias.
➦ Hacer ilustraciones.
➦ Obtener conclusiones sobre lo analizado, estudiado o investigado.

c. Brindar normas precisas para seguir en las tareas. Es conveniente señalar una extensión determinada -en páginas, en cantidad de palabras o en número de líneas-, condiciones de forma y de fondo, si es a lápiz o con bolígrafo, a mano o en computador, etc. Toda norma específica que ayude a precisar lo que se quiere que haga el alumnado ayudará a precisar lo que deben hacer, que también significa facilidad de corrección. Por supuesto, al igual que cuando se expresan objetivos, es necesario usar verbos muy claros y que sean entendidos por la niñez a su cargo: resuma tal o cual lectura, diga con sus propias palabras, explique en menos de cincuenta palabras..., y así con otras tareas por asignar. Para usted que es un futuro o futura docente -y que por lo mismo es persona novata-, le podría parecer que tanto detalle o exigencia mata o descarta la creatividad de la docencia. De ninguna manera. Muchas veces detrás de la palabra libertad o del término creatividad, se pueden esconder el libertinaje, el desorden o la ambigüedad. Precisamente, para que la niñez a su cargo aprenda a moverse en ambientes de libertad y creatividad en actividades o tareas, es necesario que se le señale indicadores de esa misma creatividad y de los límites de la libertad. Éstos facilitarán la evaluación y la harán objetiva y justa. Con relación a trabajos grupales, sería recomendable que reúnan estas condiciones:
a. deben ser oportunidades para alcanzar objetivos que normalmente no se alcanzan en forma individual. Por ejemplo, exponer ante otros u otras lo que se piensa, expresarse críticamente ante un hecho o una opinión, formar en valores y actitudes a la niñez, internalizar de otra forma lo que se va aprendiendo en clase, compartir experiencias personales relacionadas con lo anterior, etc.
b. es mejor si ante todo son formativos. Gracias, a ellos la niñez debe aprender a trabajar en equipo, a escuchar otras opiniones, a expresar lo que ha aprendido, los problemas enfrentados, etc. No deben ser para avanzar en el programa del curso ni para reponer el tiempo perdido.
c. en todo momento deben estar bajo control de la persona docente. Desde la organización de los grupos hasta la entrega del reporte final, pasando por la experiencia de la realización y participación de todos y todas, la persona docente es un facilitador o facilitadora de la tarea. Es innegable que muchos y muchas docentes utilizan la figura del trabajo en grupo para escaparse un momento de clase y realizar actividades personales, lo cual no conviene y puede degenerar en ambientes verdaderamente ingobernables y contrarios a la formación que se pretende, además de ser un comportamiento contra la ética, por parte del docente o de la docente.

Sugerencias para la evaluación
Las tareas para hacer en casa y las actividades o ejercicios de clase: Realmente se han agrupado los dos tipos de actividades por su misma naturaleza. No necesitan un enfoque separado o algún detalle especial. Lo realmente importante es que todo trabajo de este tipo no debe colocarse porque sí, sino como una forma de aprendizaje que debe ser evaluada para que produzca los resultados deseados. Como futura y futuro docente no olvide que es prioritario corregir e informar al estudiante acerca de las tareas hechas en casa y en clase. Por eso hay que evaluarlas. Esta evaluación puede ser de dos formas:
Las actividades en grupo: A la hora de evaluar trabajos en grupo es muy recomendable evaluar especialmente el proceso que ha vivido el grupo a la hora de trabajar. Entiéndase bien que lo anterior no significa que el contenido mismo del trabajo no se toma en cuenta, sino que eso se puede corregir en las formas recomendadas para los incisos anteriores. Sin embargo, el aspecto formativo que deben tener las actividades en grupo es el realmente importante y que puede hacer cumplir los propósitos por los cuales se realiza este tipo de actividades en la escuela primaria.
Para los propósitos señalados en los apartados anteriores se proponen los siguientes instrumentos: instrumento no. 11 (ejemplo relacionado con una tarea de lectura para ampliar lo visto en clase) Observación: se ha pedido a los niños y niñas que lean un artículo del periódico que se relaciona con un punto “x”, tratado en clase y que lo resuman en 100 palabras

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