jueves, 1 de mayo de 2014

Evaluación en Educación, concepto y estructura básica


La Evaluación en Educación es una preocupación en si misma, reúne la complejidad de todo el proceso, por lo que hace necesaria una permanente reflexión ¿A qué llamamos Evaluación? ¿A qué ideas pueden hacer referencia? ¿Cómo fue cambiando el concepto de Evaluación? ¿Cuál es su estructura básica?



En los últimos años, la preocupación por brindar una educación de calidad se ha ido acrecentando. Las instituciones educativas orientan todos sus esfuerzos en tratar de mejorar el servicio que ofrecen tanto en las aulas como en la organización en general, con el fin de obtener mejores resultados. Sin embargo, muchas veces, los cambios que realizan en nombre de la calidad son producto de meras percepciones o intuición que, lejos de optimizar la enseñanza, originan productos parciales, inconexos y descontextualizados.

Para que los esfuerzos de mejora institucional cumplan su objetivo, es necesario conocer las fortalezas, deficiencias y carencias de la organización, aplicando una evaluación que permita recoger información fidedigna, emitir juicios de valor y tomar decisiones de mejora. La evaluación así planteada constituye un primer paso para la optimización de los procesos institucionales, que también son susceptibles de control durante su ejecución y al término de los mismos. De esta manera, se va desarrollando una cultura de evaluación institucional y el proceso se convierte en un elemento importante dentro del “círculo virtuoso de la calidad”.

La importancia de la evaluación se va evidenciando cuando, a través del proceso mismo, se obtienen resultados que constituyen insumos para etapas posteriores, y estos para las siguientes. Para ello, es importante empezar marcando los parámetros dentro de los cuales se va a desarrollar la evaluación, es decir, definir el qué, el por qué y el para qué de ella.

¿Qué es evaluación?
El término evaluación es complejo debido a que detrás de él se encuentra la teoría implícita de quien lo emplea. Así, para algunos, evaluar es medir, calificar, clasificar, examinar, o aplicar pruebas (Alvarez Mendez). Sin embargo, si bien las acciones antes mencionadas forman parte de una evaluación, no constituyen el todo.

El concepto de evaluación ha ido evolucionando con el tiempo de acuerdo con el enfoque que ha prevalecido en las distintas épocas. Para Tyler (considerado el padre de la evaluación), por ejemplo, la evaluación es la identificación del grado de consecución de los objetivos educativos. Suchman dice que evaluar es medir para emitir un juicio. Cronbach afirma que la evaluación es obtener información para la toma de decisiones. Como se observa, los tres autores tienen conceptos distintos de lo que es evaluación: Tyler le da importancia al logro de los objetivos previamente planteados, mientras que Suchman enfatiza la valoración de los resultados obtenidos. Por su parte, Cronbach plantea que la finalidad de la evaluación es tomar decisiones sobre los resultados; las mismas que deben fundamentarse en el juicio emitido. Analizando estas definiciones, encontramos que el concepto de evaluación ha ido cambiando hasta hacerse complejo.

Actualmente, la evaluación se define como un proceso que contempla la recogida de información, la emisión de juicios de valor y la toma de decisiones. Al respecto, Pérez Juste afirma que la evaluación es el “[…] acto de valorar una realidad, formando parte de un proceso cuyos momentos previos son los de fijación de la características de la realidad a valorar, y de recogida de información sobre las mismas, y cuyas etapas posteriores son la información y la toma de decisiones en función del juicio de valor emitido”.

El proceso de evaluación debe responder a las características y necesidades de la institución educativa que se desea evaluar, y estar planificado junto con los demás procesos de la organización. Al respecto, Fernández Díaz manifiesta que la evaluación es un: “[…] proceso contextualizado y sistemático, diseñado intencional y técnicamente de recogida de información relevante, fiable y válida, para emitir juicios valorativos en función de unos criterios preestablecidos y tomar decisiones”.

Por último, para Castillo (2002), este proceso cuenta con una estructura básica que grafica de la siguiente manera:

Figura: Estructura básica del concepto de evaluación



Estructura básica del concepto de evaluación
Teniendo como referencia las definiciones planteadas en los párrafos anteriores, así como otras definiciones de evaluación, la asumimos como:

Un proceso sistemático, intencional y contextualizado que tiene como finalidad recoger información relevante y válida para emitir juicios de valor, informar y tomar decisiones. Implica valorar las distintas áreas que conforman una institución.

Además, la evaluación institucional tiene sentido en tanto sirve como herramienta para la mejora institucional, es decir para la reversión de la problemática encontrada, no con fines punitivos hacia los involucrados.

La evaluación, así como los demás procesos institucionales, constituyen herramientas que permiten la optimización de la institución educativa y son entendidas como “actividades críticas de aprendizaje”, porque gracias a ellas se genera conocimiento.

En la actualidad, la tendencia en relación con la evaluación, así como con otros procesos de la organización es realizarla en forma participativa, lo que compromete a los actores educativos en cada fase y en la aplicación de sus resultados en la mejora institucional. La evaluación participativa supone compromiso de la institución, de los evaluadores-docentes y de los otros actores de la comunidad educativa, quienes  podrán sentirse parte de los resultados diagnósticos y actores de los cambios institucionales de mejora.


Extraído de
Sobre la evaluación de instituciones educativas
Rosa María Tafur Puente
En Blanco & Negro (2013) Vol. 4 N° 1

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